lunes 13
Octubre 2014
Nuestra Señora de Fátima (fin de
las apariciones)
En este día hay 70,000 personas. La aparición dice a los tres niños: “Yo soy la Virgen del Rosario. Deseo que en este sitio me construyan un templo y que recen todos los días el Santo Rosario”.
Lucía
les dice los nombres de bastantes personas que quieren conseguir salud y otros
favores muy importantes. Nuestra Señora le responde que algunos de esos favores
serán concedidos y otros serán reemplazados por favores mejores. Y añade: “Pero
es muy importante que se enmienden y que pidan perdón por sus pecados”.
Y
tomando un aire de tristeza la Sma.
Virgen dijo estas sus últimas palabras de las apariciones:QUE NO
OFENDAN MAS A DIOS QUE YA ESTA MUY OFENDIDO (Lucía afirma que de todas las frases oídas en Fátima,
esta fue la que más le impresionó).
La
Sma. Virgen antes de
despedirse señaló con sus manos hacia el sol y entonces los 70,000 espectadores
presenciaron un milagro conmovedor, un espectáculo maravilloso, nunca visto: la
lluvia cesó instantáneamente (había llovido desde el amanecer y era mediodía)
las nubes se alejaron y el sol apareció como un inmenso globo de plata o de
nieve, que empezó a dar vueltas a gran velocidad, esparciendo hacia todas
partes luces amarillas, rojas, verdes, azules y moradas, y coloreando de una
manera hermosísima las lejanas nubes, los árboles, las rocas y los rostros de
la muchedumbre que allí estaba presente. De pronto el sol se detiene y empieza
a girar hacia la izquierda despidiendo luces tan bellas que parece una
explosión de juegos pirotécnicos, y luego la multitud ve algo que la llena de
terror y espanto.
Ven
que el sol se viene hacia abajo, como si fuera a caer encima de todos ellos y a
carbonizarlos, y un grito inmenso de terror se desprende de todas las
gargantas. “Perdón, Señor, perdón”, fue un acto de contricción dicho por muchos miles de
pecadores. Este fenómeno natural se repitió tres veces y duró diez minutos. No
fue registrado por ningún observatorio astronómico porque era un milagro
absolutamente sobrenatural.
Luego
el sol volvió a su sitio y los miles de peregrinos que tenían sus ropas
totalmente empapadas por tanta lluvia, quedaron con sus vestidos
instantáneamente secos. Y aquel día se produjeron maravillosos milagros de
sanaciones y conversiones.
Y nosotros queremos recordar y obedecer los mensajes de la Sma. Virgen
en Fátima: “Rezar el Rosario. Hacer oración y sacrificios por la conversión de
los pecadores y NO ofender más a Dios, que ya esta muy ofendido”.
ooooooooooooooooooooooo
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