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ENERO 22 2.013
ENERO 22 2.013
Evangelio según San Marcos 2,23-28.
Un sábado en
que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar
espigas al pasar.
Entonces los fariseos le dijeron:
"¡Mira! ¿Por qué hacen
en sábado lo que no está permitido?".
El les respondió: "¿Ustedes no han
leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados
por el hambre,
cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo
Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que
sólo pueden comer los sacerdotes?".
Y agregó: "El sábado ha sido hecho para
el hombre, y no el hombre para el sábado.
De manera que el Hijo del hombre
es dueño también del sábado".
Extraído de la Biblia, Libro del
Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Papa Benedicto XVI
Exhortación apostólica “Sacramentum caritatis”
§72 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana rev.)
Esta novedad radical que la Eucaristía introduce en la vida del
hombre ha estado presente en la conciencia cristiana desde el principio. Los
fieles percibieron en seguida el influjo profundo que la celebración eucarística
ejercía sobre su estilo de vida. San Ignacio de Antioquía (?-v. 110) expresaba
esta verdad definiendo a los cristianos como “los que han llegado a la nueva
esperanza”, y los presentaba como los que viven “según el domingo”. Esta fórmula
del gran mártir antioqueno pone claramente de relieve la relación entre la
realidad eucarística y la vida cristiana en su cotidianidad. La costumbre
característica de los cristianos de reunirse el primer día después del sábado
para celebrar la resurrección de Cristo —según el relato de san Justino mártir
(v. 100-160) — es el hecho que define también la forma de la existencia renovada
por el encuentro con Cristo.
La fórmula de san Ignacio —“vivir según
el domingo”— subraya también el valor paradigmático que este día santo posee con
respecto a cualquier otro día de la semana. En efecto, su diferencia no está
simplemente en dejar las actividades habituales, como una especie de paréntesis
dentro del ritmo normal de los días. Los cristianos siempre han vivido este día
como el primero de la semana, porque en él se hace memoria de la radical novedad
traída por Cristo. Así pues, el domingo es el día en que el cristiano encuentra
aquella forma eucarística de su existencia que está llamado a vivir
constantemente. “Vivir según el domingo” quiere decir vivir conscientes de la
liberación traída por Cristo y desarrollar la propia vida como ofrenda de sí
mismos a Dios, para que su victoria se manifieste plenamente a todos los hombres
a través de una conducta renovada íntimamente.
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