Oooooooooooo
Miércoles 19 Febrero 2014
Miércoles de la sexta semana del tiempo ordinario
Ver el comentario abajo,
Evangelio según San Marcos 8,22-26.
Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le
rogaban que lo tocara.
El tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del
pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le
preguntó: "¿Ves algo?".
El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: "Veo
hombres, como si fueran árboles que caminan".
Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre
recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad.
Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: "Ni siquiera entres
en el pueblo".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Juliana de Norwich (1342-después de 1416), reclusa inglesa
Revelaciones de amor divino, cap. 52
"¿Acaso ves algo?"
Vi que Dios se regocija de ser nuestro padre, Dios se regocija
de ser nuestra madre, Dios se regocija de ser nuestro verdadero esposo y de
tener nuestra alma por su esposa muy amada. Cristo se regocija de ser nuestro
hermano, Jesús se regocija de ser nuestro Salvador… Durante nuestra existencia,
nosotros que vamos a ser salvados, conocemos una mezcla asombrosa del bien y el
dolor. Tenemos en nosotros a nuestro Señor Jesucristo resucitado, y también la
miseria y la malicia de la caída y de la muerte de Adán… Por la caída de Adán
quedamos tan quebrantados que, por el pecado y por sufrimientos diversos,
tenemos el sentimiento de estar en las tinieblas; ciegos, apenas podemos probar
el menor consuelo.
Pero por nuestra voluntad, nuestro deseo, permanecemos en Dios
y creemos con confianza en su misericordia y en su gracia; así es como actúa en
nosotros. Por su bondad abre los ojos de nuestro entendimiento, que nos muestra
a veces más, a veces menos, según la capacidad que nos concede. Unas veces nos
eleva, y otras permite que caigamos. Esta mezcla es tan desconcertante que nos
es difícil de saber, en cuanto a mí mismo o en cuanto a nuestros semejantes en
Cristo, en qué camino estamos, tan cambiante es lo que sentimos.
Pero lo que cuenta es decirle un "sí" a Dios a pesar
de lo que sentimos, queriendo estar verdaderamente con él, con todo nuestro
corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas (Mc 12,30); entonces
odiamos y despreciamos nuestro impulso al mal… Permanezcamos en esta
disposición cada día de nuestra vida.
ooooooooooooooooooooooooooooo
No hay comentarios:
Publicar un comentario