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viernes 28 Febrero 2014
Viernes de la séptima semana del tiempo ordinario
Ver el comentario abajo
Evangelio según San Marcos 10,1-12.
Jesús fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Se
reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo
enseñando una vez más.
Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le
plantearon esta cuestión: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su
mujer?".
El les respondió: "¿Qué es lo que Moisés les ha
ordenado?".
Ellos dijeron: "Moisés permitió redactar una declaración
de divorcio y separarse de ella".
Entonces Jesús les respondió: "Si Moisés les dio esta
prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes.
Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y
mujer.
Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre,
y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no
son dos, sino una sola carne.
Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a
preguntar sobre esto.
El les dijo: "El que se divorcia de su mujer y se casa
con otra, comete adulterio contra aquella;
y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro,
también comete adulterio".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Beato Juan Pablo II (1920-2005), papa
Audiencia general del 02/04/1980 (trad. © copyright Libreria
Editrice Vaticana)
"Al principio de la creación, los hizo hombre y
mujer"
Por el hecho de que el Verbo de Dios se ha hecho carne, el
cuerpo ha entrado, diría, por la puerta principal en la teología… Encarnación
—y la redención que brota de ella— se ha convertido también en la fuente
definitiva de la sacramentalidad del matrimonio… Muchos hombres y muchos
cristianos buscan en el matrimonio la realización de su vocación. Muchos
quieren encontrar en él el camino de la salvación y de la santidad.
Para ellos es particularmente importante la respuesta que
Cristo dio a los fariseos, celadores del Antiguo Testamento… Efectivamente,
¡cuán indispensable es, en el camino de esta vocación, la conciencia profunda
del significado del cuerpo, en su masculinidad y feminidad!, ¡cuán necesaria es
una conciencia precisa del significado esponsalicio del cuerpo, de su
significado generador, dado que todo esto, que forma el contenido de la vida de
los esposos, debe encontrar constantemente su dimensión plena y personal en la
convivencia, en el comportamiento, en los sentimientos! Y esto, tanto más en el
trasfondo de una civilización, que está bajo la presión de un modo de pensar y
valorar materialista y utilitario…
¡Qué significativo es que Cristo, en la respuesta a todas
estas preguntas, mande al hombre volver, al umbral de su historia teológica! Le
ordena ponerse en el límite entre la inocencia-felicidad originaria y la
herencia de la primera caída. ¿Acaso no le quiere decir, de este modo, que el
camino por el que Él conduce al hombre, varón-mujer, en el sacramento del
matrimonio, esto es, el camino de la “redención del cuerpo”, debe consistir en
recuperar esta dignidad en la que se realiza simultáneamente el auténtico
significado del cuerpo humano, su significado personal y “de comunión”?
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