Lunes 05 Mayo 2014
Lunes de la tercera semana de Pascua
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Evangelio según San Juan 6,22-29.
Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus
discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que
se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus
discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido
solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del
lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de
gracias.
Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos
no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron:
"Maestro, ¿cuándo llegaste?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan,
no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que
permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es
él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".
Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar
las obras de Dios?".
Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes
crean en aquel que él ha enviado".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Beato Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en
el Sahara
Notas de retiro, noviembre 1897
“El deseo de Dios es que creáis en el que os envió”
Los sentidos son curiosos: la fe no quiere conocer nada,
querría pasar toda su vida inmóvil al pie del tabernáculo. A los sentidos les
gustan la riqueza y el honor; la fe se horroriza de ellos: "Bienaventurado
los pobres" (Mt 5,3). Adora la pobreza y la humillación con la que Jesús
se cubrió su toda su vida como un traje que fue inseparable de él … Los
sentidos se asustan de lo que ellos llaman peligros, de lo que puede traer el
dolor o la muerte; La fe no se asusta nada, sabe que le pasará sólo lo que Dios
quiera - "todos los cabellos de su cabeza están contados " (Mt 10,30)
- y que lo que Dios querrá será siempre para su bien - "Todo lo que sucede
es para bien de los elegidos" (Rm 8,28). Así, ante lo que pueda llegar,
pena o alegría, salud o enfermedad, vida o muerte, lo acepta y no tiene miedo
de nada… Los sentidos se inquietan por el mañana, se preguntan cómo se vivirá
mañana; la fe no tiene ninguna inquietud…
La fe lo alumbra todo con una luz nueva, diferente a la luz de
los sentidos, más brillante, distinta. Así el que vive de fe tiene el alma
llena de pensamientos nuevos, de gustos nuevos, de juicios nuevos; horizontes
nuevos que se abren ante él, horizontes maravillosos iluminados por una luz
celeste y bellos de la belleza divina. Envuelto con estas verdades nuevas,
desconocidas por el mundo, necesariamente comienza una vida nueva, opuesta al
mundo al que sus acciones le parecen una locura. El mundo está en las
tinieblas, en una noche profunda. El hombre de fe está lleno de luz, el camino
luminoso por dónde avanza no aparece ante los ojos de los hombres; estos
parecen querer caminar por la vida como locos.
OOOOOOOOOOOOOOOO
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