Jueves 08 Mayo 2014
Jueves de la tercera semana de Pascua
Fiesta de la Iglesia: En Argentina: Ntra. Señora de Luján
Ver el comentario abajo
Evangelio según San Juan 6,44-51.
Jesús dijo a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo
atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán
instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a
mí.
Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo
él ha visto al Padre.
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel
que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan
vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del
mundo".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Ireneo de Lyon (c.130-c.208), obispo, teólogo y mártir
Contra las herejías, V, 2, 2 (trad. breviario jueves III de
Pascua)
“El pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo"
Si la carne no se
salva, entonces el Señor no nos ha redimido con su sangre, ni el cáliz de la
eucaristía es participación de su sangre, ni el pan que partimos es
participación de su cuerpo (1Co 10,16). Porque la sangre procede de las venas y
de la carne y de toda la substancia humana, de aquella substancia que asumió el
Verbo de Dios en toda su realidad y por la que nos pudo redimir con su sangre,
como dice el Apóstol: Por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de
los pecados.
Y, porque somos sus
miembros (1Co 6,15) y quiere que la creación nos alimente…, aseguró el Señor
que el cáliz, que proviene de la creación material, es su sangre derramada, con
la que enriquece nuestra sangre, y que el pan, que también proviene de esta
creación, es su cuerpo, que enriquece nuestro cuerpo.
Cuando la copa de
vino mezclado con agua y el pan preparado por el hombre reciben la Palabra de
Dios, se convierten en la eucaristía de la sangre y del cuerpo de Cristo y con
ella se sostiene y se vigoriza la substancia de nuestra carne, ¿cómo pueden,
pues, pretender los herejes que la carne es incapaz de recibir el don de Dios,
que consiste en la vida eterna, si esta carne se nutre con la sangre y el
cuerpo del Señor y llega a ser parte de este mismo cuerpo? Por ello bien dice
el Apóstol en su carta a los Efesios: “Somos miembros de su cuerpo, hueso de
sus huesos y carne de su carne” (Ef 5,30; Gn 2,23). Y esto lo afirma no de un
hombre invisible y mero espíritu…, sino de un organismo auténticamente humano,
hecho de carne, nervios y huesos; pues es este organismo el que se nutre con la
copa, que es la sangre de Cristo y se fortalece con el pan, que es su cuerpo…
De la misma forma nuestros cuerpos, nutridos con esta eucaristía y depositados
en tierra…, resucitarán a su tiempo, cuando la Palabra de Dios les otorgue de
nuevo la vida “para la gloria de Dios Padre” (Flp 2,11).
ooooooooooooooooooooooo
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