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Jueves 13 Marzo 2014
Jueves de la Primera semana de Cuaresma
Ver el comentario abajo
Evangelio según San Mateo 7,7-12.
Jesús dijo a sus discípulos: Pidan y se les dará; busquen y
encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al
que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una
piedra?
¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos,
¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo
por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Agustín (354-430), obispo de Hipona (Norte de África) y
doctor de la Iglesia
Discurso sobre los salmos, Sal. 37 (trad. breviario 3º viernes
Adviento)
“Pedid y se os dará”
El salmo dice: “Todo mi deseo está en tu presencia”. Por
tanto, no ante los hombres, que no son capaces de ver el corazón, sino que todo
mi deseo está en tu presencia.
Que tu deseo esté en su presencia; y el Padre,
que ve en lo escondido, te atenderá (Mt 6,4). Tu deseo es tu oración; si el
deseo es continuo, continua también es la oración. No en vano dijo el Apóstol:
Orad sin cesar (1Tes 5,17)... ¿Acaso sin cesar nos arrodillamos, nos
prosternamos, elevamos nuestras manos, para que pueda afirmar: Orad sin cesar?
Si decimos que sólo podemos orar así, creo que es imposible orar sin cesar.
Pero existe otra oración interior y continua, que es el deseo.
Cualquier cosa que hagas, si deseas aquel reposo sabático, no interrumpes la
oración. Si no quieres dejar de orar, no interrumpas el deseo… Callas cuando
dejas de amar. ¿Quiénes se han callado? Aquellos de quienes se ha dicho: Al
crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría (Mt 24,12). La frialdad en
el amor es el silencio del corazón. Mientras la caridad permanece, estás
clamando siempre; si clamas siempre, deseas siempre; y si deseas, te acuerdas
de aquel reposo.
“Todo mi deseo está en tu presencia… No se te ocultan mis
gemidos”… Si tu deseo está en tu interior también lo está el gemido; quizá el
gemido no llega siempre a los oídos del hombre, pero jamás se aparta de los
oídos de Dios.
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