0000000000000
Viernes 28 Marzo 2014
Viernes de la tercera semana de Cuaresma
Ver el comentario abajo
Evangelio según San Marcos 12,28b-34.
Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿ Cuál es el primero de los mandamientos?».
Jesús respondió:
"El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor;
y tú
amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu
espíritu y con todas tus fuerzas.
El
segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más
grande que estos".
El escriba le dijo: "Muy
bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que
él,
y que
amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y
amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los
sacrificios".
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo:
"Tú no estás lejos del
Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Antonio de Padua (1195-1231), franciscano, doctor de la
Iglesia
Sermones para el domingo y fiestas de los santos
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón”
“Amarás al Señor tu Dios”. ‘Tu’ Dios, se dice, y es una razón
para amarle más y más; amamos más lo que nos pertenece que lo que nos es
extraño. Es cierto, el Señor tu Dios merece ser amado, se hace tu siervo para
que le pertenezcas y así no te avergüences de servirle… Durante treinta años, a
causa de tus pecados, tu Dios se ha hecho tu siervo, para arrancarte de la
servidumbre del diablo. Amarás, pues, al Señor tu Dios. Él, que te ha hecho, se
ha hecho tu servidor por ti; se ha dado enteramente a ti para que tú te des enteramente
a Él. Cuando tú eras desdichado, ha rehecho tu felicidad, se ha dado a ti para
devolverte a ti mismo.
Amarás, pues, al Señor tu Dios “con todo tu corazón”. ‘Todo’:
no puedes guardarte ninguna parte de ti mismo para ti. Quiere la ofrenda de toda
tu persona. Te ha comprado todo entero para él mismo, para poseerte, él solo, a
ti todo entero. Amarás, pues, al Señor tu Dios con todo tu corazón. No sirve,
como hicieron Ananías y Safira, conservar para ti una parte de ti mismo, porque
entonces podrías perecer como ellos (Hch 5, 1s). Ama, pues, totalmente y no
sólo parcialmente. Porque Dios no tiene partes; Él está entero en todas partes.
No quiere compartir tu ser con otros, Él, que es todo entero en su Ser. Si te
reservas una parte de ti mismo, eres tuyo, y no de Él.
¿Quieres poseerlo todo? Dale lo que eres, y te dará lo que Él
es. No tendrás nada tuyo; pero lo tendrás a él mismo todo entero siendo tú
mismo entero también.
0000000000000
No hay comentarios:
Publicar un comentario