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Martes 04 Marzo 2014
Martes de la octava semana del tiempo ordinario
Ver el comentario abajo
Evangelio según San Marcos 10,28-31.
Pedro le dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo hemos
dejado todo y te hemos seguido".
Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado
casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena
Noticia,
desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en
casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las
persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán
los primeros".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de la Hermanas
Misioneras de la Caridad
El amor más grande, pág. 40
Dejarlo todo para seguirle
Las riquezas, tanto las materiales como las espirituales,
pueden ahogarnos si no las usamos bien. Porque ni siquiera Dios puede poner
algo en un corazón que ya está lleno. Un día surge el deseo de tener dinero y
todas las cosas que éste puede proporcionar, las cosas superfluas, lujos en la
comida, exquisiteces en el vestir. Las necesidades aumentan porque una cosa
lleva a la otra, y la consecuencia es una insatisfacción incontrolable.
Conservémonos todo lo vacíos que podamos para que Dios pueda llenarnos.
Nuestro Dios nos da el ejemplo: desde el primer día de su
existencia humana se crío en una pobreza que ningún ser humano podrá
experimentar jamás, porque “Siendo rico se hizo pobre” (2 Co 8,9). Siendo rico
se vació a sí mismo. En esto es donde está la contradicción. Si deseo ser pobre
como Cristo, que se hizo pobre aun cuando era rico, yo debo hacer lo mismo.
Sería vergonzoso ser más ricos que Jesús, quien soportó la pobreza para nuestro
bien.
En la cruz Cristo no tenía nada. La cruz se la dio Pilatos;
los clavos y la corona, los soldados. Estaba desnudo. Cuando murió le quitaron
la cruz, los clavos y la corona. Lo envolvieron en un trozo de lienzo donado
por un alma caritativa y lo enterraron en una tumba que no le pertenecía.
Aunque podría haber muerto como un rey e incluso haberse librado de la muerte,
eligió la pobreza porque sabía que ése era el auténtico camino para poseer a
Dios y para traer su amor a la tierra.
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