OOOOOOOOOOOOOOOO
Lunes 17 Marzo 2014
Lunes de la segunda semana de Cuaresma
Ver el comentario abajo
Evangelio según San Lucas 6,36-38.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es
misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán
condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena
medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes
midan también se usará para ustedes».
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Beato Juan Pablo II (1920-2005), papa
Encíclica “Dives in Misericordia” § 14 (trad. © copyright
Librería Editrice Vaticana)
“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”
Jesucristo ha enseñado que el hombre no sólo recibe y experimenta
la misericordia de Dios, sino que está llamado a “usar misericordia” con los
demás: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán
misericordia” (Mt 5,7)…
El amor misericordioso, en las relaciones recíprocas entre los
hombres, no es nunca un acto o un proceso unilateral. Incluso en los casos en
que todo parecería indicar que sólo una parte es la que da y ofrece, mientras
la otra sólo recibe y toma… sin embargo en realidad, también aquel que da,
queda siempre beneficiado. Cristo crucificado, en este sentido, es para
nosotros el modelo, la inspiración y el impulso más grande. Basándonos en este
desconcertante modelo, podemos con toda humildad manifestar misericordia a los
demás, sabiendo que la recibe como demostrada a sí mismo (Mt 25, 34s)... Sólo
entonces, en efecto, es realmente un acto de amor misericordioso: cuando,
practicándola, nos convencemos profundamente de que al mismo tiempo la
experimentamos por parte de quienes la aceptan de nosotros. Si falta esta
bilateralidad, esta reciprocidad, entonces nuestras acciones no son aún
auténticos actos de misericordia, ni se ha cumplido plenamente en nosotros la
conversión, cuyo camino nos ha sido manifestado por Cristo con la palabra y con
el ejemplo hasta la cruz, ni tampoco participamos completamente en la magnífica
fuente del amor misericordioso que nos ha sido revelada por El…
La misericordia auténticamente cristiana es también, en cierto
sentido, la más perfecta encarnación de la “igualdad” entre los hombres y por
consiguiente también la encarnación más perfecta de la justicia… La igualdad
introducida mediante la justicia se limita, sin embargo al ámbito de los bienes
objetivos y extrínsecos, mientras el amor y la misericordia logran que los
hombres se encuentren entre sí en ese valor que es el mismo hombre, con la
dignidad que le es propia. La misericordia se hace elemento indispensable para
plasmar las relaciones mutuas entre los hombres, en el espíritu del más
profundo respeto de lo que es humano… Por tanto, el amor misericordioso es
sumamente indispensable entre aquellos que están más cercanos: entre los
esposos, entre padres e hijos, entre amigos; es también indispensable en la
educación y en la pastoral.
OOOOOOOOOOOOOOOO
No hay comentarios:
Publicar un comentario