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Evangelio según San Mateo 5,1-12.
Jesús, al ver
toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron
a su alrededor.
Entonces comenzó a hablar y les enseñaba
diciendo:
«Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es
el Reino de los Cielos.
Felices los que lloran, porque recibirán
consuelo.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en
herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán
saciados.
Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.
Felices
los de corazón limpio, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la
paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.
Felices los que son
perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los
Cielos.
Felices ustedes, cuando por cau sa mía los insulten, los persigan y
les levanten toda clase de calumnias.
Alégrense y muéstrense contentos,
porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que
así persiguieron a los profetas que vinieron antes de
ustedes.
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Francisco de
Asís (1182-1226), fundador de la orden franciscana
Admoniciones, § 13-16
“Dichosos los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios”. El
siervo de Dios no puede saber cuánta paciencia y humildad posee mientras
todo le vaya a satisfacción. Mas la paciencia y humildad que tenga el día
en que se lleven la contraria quiénes debieran darle satisfacción, esa
tiene y no más. “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es
el
reino de los cielos” (Mt 5,3). Hay muchos que perseveran en la
oración y en
los divinos oficios y hacen muchas abstinencias y
mortificaciones
corporales, pero por sola una palabra que parece ser
injuriosa para sus
cuerpos o por cualquier cosa que se les quite, se
escandalizan y en seguida
se alteran. Esos tales no son pobres de
espíritu; porque quien es de verdad
pobre de espíritu se odia a sí mismo
y ama a los que le golpean en la
mejilla (Mc 8,34; Mt 5,39). “Dichosos
los pacíficos, porque serán llamados
hijos de Dios”. Son verdaderamente
pacíficos aquellos que, en medio de todo
lo que padecen en este siglo,
conservan la paz de alma y cuerpo, por el amor
de nuestro Señor
Jesucristo. “Dichosos los limpios corazón, porque ellos
verán a
Dios”. Son verdaderamente de corazón limpio los que desprecian lo
terreno, buscan lo celestial y nunca dejan de adorar y contemplar con
corazón y ánimo limpio al Señor Dios vivo y verdadero.
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