Lunes 14 Abril 2014
Lunes Santo
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Evangelio según San Juan 12,1-11.
Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde
estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de
los comensales.
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho
precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se
impregnó con la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a
entregar, dijo:
"¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos
denarios para dárselos a los pobres?".
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque
era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía
en ella.
Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este
perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me
tendrán siempre".
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que
Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro,
al que había resucitado.
Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a
Lázaro,
porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús,
a causa de él.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Beato John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del
Oratorio en Inglaterra
Sermón “Las lágrimas de Cristo ante la tumba de Lázaro”, PPS,
t. 3, n° 10
“Era necesario que guardara este perfume para el día de mi
sepultura”
“Cuando Jesús llegó, Lázaro ya llevaba enterrado cuatro días…
entonces Jesús lloró” (Jn 11,17.35). ¿Porqué lloró el Señor ante la tumba de
Lázaro?... Lloró por compasión, por el duelo de los otros…; vió el desamparo de
la gente… Por desgracia, otros pensamientos también provocaron sus lágrimas.
¿Cómo se pudo producir este hecho prodigioso en favor de estas hermanas? A
coste propio… Cristo iba a devolverles la vida a los muertos no su propia
muerte. Sus discípulos habían intentado disuadirlo de volver aJudea, por temor
a que lo mataran (Jn 11,8); su temor se hizo realidad. Fue para resucitar a
Lázaro, y la fama de este milagro fue la causa inmediata de su detención y de
su crucifixión (Jn 11,53).
Él sabía todo esto de antemano…: vio la resurrección de
Lázaro, la comida en casa de Marta, Lázaro en la mesa, la alegría por todas
partes, María que lo honraba durante esta comida de fiesta derramando un
perfume de gran precio sobre sus pies, numerosos judíos que venían no sólo para
verlo a él sino también para ver a Lázaro, su entrada triunfal en Jerusalén, la
muchedumbre que gritaba "Hosanna", la gente que testimoniaba la
resurrección de Lázaro, griegos venidos a adorar a Dios durante la Pascua que
querían a toda costa verlo, los niños que participaban en la alegría general -
y luego los fariseos que conspiraban contra él, Judas que le traicionaba, sus
amigos que le abandonaban, y la cruz que le recibía …
Presentía que Lázaro volvía a la vida a causa de su propio
sacrificio, que Él descendía a la tumba que Lázaro dejaba vacía, que Lázaro iba
a vivir y Él a morir. Las apariencias iban a ser derribadas: celebraríamos la
fiesta en casa de Marta pero la última pascua de la amargura únicamente sería
la suya. Y sabía que aceptaba esta muerte voluntariamente; había descendido del
seno de su Padre para expiar con su sangre los pecados de todos los hombres y
resucitar así de la tumba a todos los creyentes.
OOOOOOOOOOOOOOOO
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