Viernes 04 Abril 2014
Viernes de la cuarta semana de Cuaresma
Ver el comentario abajo
San Agustín : Me conocéis y no me conocéis
Evangelio según San Juan 7,1-2.10.25-30.
Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea
porque los judíos intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta,
también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían
matar?
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán
reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías,
nadie sabrá de dónde es".
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben
de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me
envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen.
Yo sí lo
conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre
él, porque todavía no había llegado su hora.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Agustín (354-430), obispo de Hipona (Norte de África) y
doctor de la Iglesia
Sermón sobre el evangelio de Juan, n° 31, 3-4; CCL 36, 294-295
Me conocéis y no me conocéis
Gritaba, pues, Jesús mientras enseñaba en el templo: Me
conocéis y sabéis de dónde soy; mas no he venido por mí mismo, pero es veraz
quien me envió, al que vosotros no conocéis. Esto es decir: “Me conocéis y no
me conocéis”; esto es decir: Sabéis de dónde soy y no sabéis de dónde soy.
Sabéis de dónde soy, Jesús de Nazaret, a cuyos padres también conocéis. De
hecho, en este asunto se ocultaba sólo el parto virginal… respecto a Jesús
conocían por entero todo lo que se refiere al hombre: su rostro era conocido,
su patria era conocida, su ascendencia era conocida, se sabía donde nació. Con
razón, pues, según la carne y la efigie humana que llevaba, dijo: “Me conocéis
y sabéis de dónde soy.
En cambio, según la divinidad, dijo: “Mas no he venido por mí
mismo, pero es veraz quien me envió, al que vosotros no conocéis; pero, para
conocerlo, creed en quien me envió, y lo conoceréis. En efecto, nadie ha visto
nunca a Dios, sino que el Unigénito Hijo que está en el seno del Padre, ése
mismo lo explicó con todo detalle; y: Al Padre no lo conoce sino el Hijo y a
quien el Hijo quiera revelarlo” (Lc 10,22)... Yo lo conozco. Preguntadme, pues,
para que lo conozcáis… Porque procedo de él, y él mismo me envió.
Magníficamente ha manifestado una y otra cosa. Afirma “procedo de él” porque,
en cuanto Hijo, procede del Padre y cualquier cosa que es el Hijo procede de
aquel cuyo Hijo es. Por eso llamamos “Dios de Dios” al Señor Jesús, y al Padre
no lo llamamos “Dios de Dios”, sino sólo “Dios”; y llamamos al Señor Jesús “Luz
de Luz”, y al Padre no lo llamamos “Luz de Luz”, sino sólo “Luz”. A esto, pues,
se refiere lo que dijo: Procedo de él.
OOOOOOOOOOOOOOOOOO
No hay comentarios:
Publicar un comentario