Sábado 26
Abril 2014
Sábado de
la Octava de Pascua
Ver el
comentario abajo
Papa
Francisco: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación”
Evangelio
según San Marcos 16,9-15.
Jesús,
que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció
primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios.
Ella fue
a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y
lloraban.
Cuando la
oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después,
se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado.
Y ellos
fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
En
seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su
incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto
resucitado.
Entonces
les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la
creación."
Extraído
de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
Papa
Francisco
Exhortación
apostólica “La alegría del evangelio / Evangelii Gaudium” §19-23 (trad. ©
copyright Libreria Editrice Vaticana)
“Id al
mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación”
La
evangelización obedece al mandato misionero de Jesús: “Id y haced que todos los
pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado” (Mt
28,19-20). En estos versículos se presenta el momento en el cual el Resucitado
envía a los suyos a predicar el Evangelio en todo tiempo y por todas partes, de
manera que la fe en Él se difunda en cada rincón de la tierra.
En la
Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de “salida” que Dios
quiere provocar en los creyentes. Abraham aceptó el llamado a salir hacia una
tierra nueva (cf. Gn 12,1-3). Moisés escuchó el llamado de Dios: “Ve, yo te
envío” (Ex 3,10), e hizo salir al pueblo hacia la tierra de la promesa (cf. Ex
3,17). A Jeremías le dijo: “Adondequiera que yo te envíe irás” (Jr 1,7)… y
todos somos llamados a esta nueva “salida” misionera. Cada cristiano y cada
comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos
invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a
llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.
La
alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es
una alegría misionera. La experimentan los setenta y dos discípulos, que
regresan de la misión llenos de gozo (cf. Lc 10,17). La vive Jesús, que se
estremece de gozo en el Espíritu Santo… Esa alegría es un signo de que el
Evangelio ha sido anunciado y está dando fruto. Pero siempre tiene la dinámica
del éxodo y del don, del salir de sí, del caminar y sembrar siempre de nuevo,
siempre más allá. El Señor dice: “Vayamos a otra parte, a predicar también en
las poblaciones vecinas, porque para eso he salido” (Mc 1,38)… Fiel al modelo
del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos,
en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin
miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a
nadie.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOO
No hay comentarios:
Publicar un comentario