Martes 08 Abril 2014
Martes de la quinta semana de Cuaresma
Ver el comentario abajo
Evangelio según San Juan 8,21-30.
Jesús dijo a los fariseos: "Yo me voy, y ustedes me
buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir".
Los judíos se preguntaban: "¿Pensará matarse para decir:
'Adonde yo voy, ustedes no pueden ir'?".
Jesús continuó: "Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo
alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo.
Por eso les he dicho: 'Ustedes morirán en sus pecados'. Porque
si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados".
Los judíos le preguntaron: "¿Quién eres tú?". Jesús
les respondió: "Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el
comienzo.
De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero
aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al
mundo".
Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.
Después les dijo: "Cuando ustedes hayan levantado en alto
al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo,
sino que digo lo que el Padre me enseñó.
El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo
hago siempre lo que le agrada".
Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Nersès Snorhali (1102-1173), patriarca armenio
Jesús, Hijo único del Padre § 708-724; SC 203
“Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de lo alto”
A causa del pecado, tú el inocente,
permaneces en pié ante el tribunal para el condenado;
cuando vuelvas con la gloria del Padre,
no me juzgues con él.
Fuiste burlado por el escupitajo del sacrílego
a causa de la vergüenza del primer hombre creado;
borra la verguenza de los pecados del desvergonzado,
con la cual me cubrí la cara
Te revestiste de púrpura,
pusiste sobre ti el manto rojo
como un deshonor y una afrenta,
como lo pensaban los soldados de Póncio Pilato (Mt 27,28).
Líbrame del cilicio del pecado,
la púrpura roja, el color de sangre,
y revísteme del traje gozoso
con que habías revestido al primer hombre.
Doblando la rodilla, se burlaban,
divirtiéndose, se burlaban;
contemplando esto, los ejércitos celestes
adoraban con temor.
Sufriste todo esto con el fin de que nuestra naturaleza de
Adán
quede libre de la vergüenza del amigo del pecado,
y de mi alma y de mi conciencia,
suprimes la vergüenza, llena de tristeza
En todo tu cuerpo
y sobre todas las partes de tus miembros
recibiste los golpes terribles de la flagelación
después del veredicto del juez;
Yo que de pies a cabeza
sufro dolores intolerables,
cúrame de nuevo, una segunda vez,
por la gracia de la fuente del bautismo.
A cambio de las espinas del pecado,
que para nosotros la maldición cultivó (Gn 3,18),
en tu cabeza una corona de espinas ha sido colocada
por los obreros de la vid de Jerusalén (Mt 21,33s).
Arranca de mí las espinas del pecado
que mi enemigo plantó en mí,
y cura en mí la herida de la mordedura
para que los estigmas del pecado sean suprimidos.
OOOOOOOOOOOO
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