Viernes 31 Enero 2014
Viernes de la tercera semana del tiempo ordinario
Ver el comentario abajo,
Evangelio según San Marcos 4,26-34.
Y decía: "El Reino de Dios es como un hombre que echa la
semilla en la tierra:
sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla
germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.
La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una
espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz,
porque ha llegado el tiempo de la cosecha".
También decía: "¿Con qué podríamos comparar el Reino de
Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?
Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la
más pequeña de todas las semillas de la tierra,
pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de
todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se
cobijan a su sombra".
Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en
la medida en que ellos podían comprender.
No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios
discípulos, en privado, les explicaba todo.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Pedro Crisólogo (c. 406-450), obispo de Rávena y doctor de
la Iglesia
Sermón 98 ; CCL 24A, 602
"Extiende ramas largas, donde las aves del cielo a tu
sombra, pueden hacer su nido"
Hermanos, habéis aprendido cómo el Reino de los cielos, con
toda su grandeza, se compara a un grano de mostaza… Cristo es el Reino. A
manera de una semilla de mostaza, ha sido sembrado en un jardín, el cuerpo de
la Virgen. Creció y llegó a ser el árbol de la cruz que cubre la tierra entera…
Cristo es rey, porque es el principio de toda autoridad. Cristo es el Reino,
porque en él reside toda la gloria de su reino… Y Cristo es el hombre, porque
el hombre total es renovado en Él. Cristo es el grano de mostaza, el
instrumento en el que Dios se inserta para hacer descender toda su grandeza en
la pequeñez del hombre. Él mismo se hizo un hombre cualquiera para renovar al
hombre. Siendo hombre, recibió el grano de mostaza que es el Reino de Dios…
Aunque como Dios, la poseía desde siempre. Echó la semilla en su jardín…
El jardín es esta tierra cultivada que se extendió en el mundo
entero, labrado por el arado de la Buena Noticia, cercado por los límites de la
sabiduría; los apóstoles trabajaron duro para arrancar todas las malas hierbas.
Nos complacemos en contemplar allí los jóvenes retoños de los creyentes, las
azucenas de las vírgenes y los rosas de los mártires; flores que dan allí
siempre su perfume.
Cristo pues sembró la semilla de mostaza en su jardín. Echó raíces
cuando les prometió su Reino a los patriarcas, germinó con los profetas, creció
con los apóstoles, y se hizo un árbol inmenso que extiende sus ramas
innumerables sobre la Iglesia, y le prodiga sus dones… Toma las alas de plata
de la paloma de las que habla el profeta (Sal. 67,14)… Despega para gozar de un
descanso infinito, libre de la red del cazador (Sal. 90,3), entre tantas
frondosidades magníficas. Sé fuerte para despegar así, y vete a vivir con
seguridad a esta morada.
OOOOOOOOOOOO