sábado 25 Enero 2014
Fiesta de la Conversión de san Pablo, apóstol
Ver el comentario abajo,
San Juan Crisóstomo : “¿Qué tengo que hacer, Señor?”
Evangelio según San Marcos 16,15-18.
Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la
Buena Noticia a toda la creación.
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se
condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los
demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un
veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y
los curarán".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Juan Crisóstomo (c. 345- 407), sacerdote en Antioquia
después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía 4 sobre San Pablo, 1-2
“¿Qué tengo que hacer, Señor?”
El bienaventurado Pablo que nos reúne hoy ha iluminado al
mundo entero. Cuando fue llamado se quedó ciego. Pero esta ceguera hizo de él
una antorcha para el mundo. Veía para hacer el mal. En su sabiduría, Dios le
volvió ciego para iluminarle para el bien. No solamente le manifestó su poder
sino que le reveló las entrañas de la fe que iba a predicar. Había que alejar
de él todos los prejuicios, cerrar los ojos y perder las luces falsas de la
razón para percibir la buena doctrina, “hacerse loco para llegar a ser sabio”
como él mismo dirá más tarde (cf 1 Cor 3,18)... No hay que pensar que esta
vocación le ha sido impuesta. Pablo era libre para escoger...
Impetuoso, vehemente, Pablo tenía necesidad de un freno
enérgico para no dejarse llevar por la fuga y despreciar la llamada de Dios.
Dios, pues, de antemano reprimió este ímpetu, cubriéndolo con la ceguera,
apaciguando su cólera. Luego, le habló. Le dio a conocer su sabiduría inefable
para que reconociera a aquel que perseguía y comprendiera que no podría
resistirse a su gracia. No es la privación de la luz lo que le hizo quedar ciego
sino el exceso de ella...
Dios escogió este momento. Pablo es el primero en reconocerlo:
“Pero cuando Aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su
gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo.” (Gal 1,15)... Aprendamos, pues,
de boca de Pablo, que ni él, ni nadie después de él, ha encontrado a Cristo por
su propio espíritu. Es Cristo que se revela y se da a conocer, como lo dice el
mismo Salvador: “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido
a vosotros” (cf Jn 15,16).
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