Miércoles 08 Enero 2014
Miércoles de tiempo de Navidad después de la Epifanía del
Señor
Ver el comentario abajo,
Catecismo de la Iglesia Católica: “Yo soy el pan de vida: el
que venga a mi no pasará hambre” (Jn 6, 35)
Evangelio según San Marcos 6,34-44.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció
de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le
dijeron: "Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde.
Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a
comprar algo para comer".
El respondió: "Denles de comer ustedes mismos".
Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios
para dar de comer a todos".
Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a
ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos
pescados".
El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la
hierba verde,
y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.
Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y
levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los
fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió
los dos pescados entre la gente.
Todos comieron hasta saciarse,
y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de
restos de pescado.
Los que comieron eran cinco mil hombres.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Catecismo de la Iglesia Católica
§1373-1380
“Yo soy el pan de vida: el que venga a mi no pasará hambre”
(Jn 6, 35)
"Cristo Jesús
que murió, resucitó, que está a la derecha de Dios e intercede por
nosotros" (Rm 8,34), está presente de múltiples maneras en su Iglesia: en
su Palabra, en la oración de su Iglesia, "allí donde dos o tres estén
reunidos en mi nombre" (Mt 18,20), en los pobres, los enfermos, los presos
(Mt 25,31-46), en los sacramentos de los que Él es autor, en el sacrificio de
la misa y en la persona del ministro. Pero, "sobre todo, (está presente)
bajo las especies eucarísticas" (SC 7).
El modo de presencia
de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular… En el Santísimo
Sacramento de la Eucaristía están "contenidos verdadera, real y
substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de
nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero" (Concilio de
Trento: DS 1651). “Esta presencia se denomina "real", no a título
exclusivo, como si las otras presencias no fuesen "reales", sino por
excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace
totalmente presente” (MF. 39).
El culto de la
Eucaristía: "La Iglesia católica ha dado y continua dando este culto de
adoración que se debe al sacramento de la Eucaristía no solamente durante la
misa, sino también fuera de su celebración: conservando con el mayor cuidado
las hostias consagradas, presentándolas a los fieles para que las veneren con
solemnidad, llevándolas en procesión en medio de la alegría del pueblo"
(MF 56)… Es grandemente admirable que Cristo haya querido hacerse presente en
su Iglesia de esta singular manera. Puesto que Cristo iba a dejar a los suyos
bajo su forma visible, quiso darnos su presencia sacramental; puesto que iba a
ofrecerse en la cruz por muestra salvación, quiso que tuviéramos el memorial
del amor con que nos había amado "hasta el fin" (Jn 13,1), hasta el
don de su vida. En efecto, en su presencia eucarística permanece
misteriosamente en medio de nosotros como quien nos amó y se entregó por
nosotros (cf Ga 2,20), y se queda bajo los signos que expresan y comunican este
amor.
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