Miércoles 01
Enero 2014
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Beato Juan
Pablo II : María, madre del Príncipe de
la paz (Is 9,5)
Evangelio
según San Lucas 2,16-21.
Fueron
rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el
pesebre.
Al verlo,
contaron lo que habían oído decir sobre este niño,
Y todos los
que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras
tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
Y los
pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto
y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días
después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de
Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
Beato Juan
Pablo II (1920-2005), papa
Mensaje Urbi
et Orbi del 25 de diciembre de 2002 (trad. © copyright Libreria Editrice
Vaticana)
María, madre
del Príncipe de la paz (Is 9,5)
"Un
niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado" (Is 9, 5)… Contemplemos con
María el rostro de Cristo: en aquel Niño… es Dios quien viene a visitarnos
“para guiar nuestros pasos por el camino de la paz” (cf. Lc 1, 79). María lo
contempla… interrogándose sobre el sentido de los prodigios que rodean el
misterio de la Navidad.
La Navidad
es misterio de alegría. Los ángeles… han anunciado el acontecimiento a los
pastores como "una gran alegría, que lo será para todo el pueblo" (Lc
2, 10). (…) Alegría, a pesar de estar lejos de casa, a pesar de la pobreza del
pesebre, a pesar de la indiferencia del pueblo, a pesar de la hostilidad del
poder.
La Navidad
es misterio de amor. Amor del Padre, que ha enviado al mundo a su Hijo
unigénito, para darnos su misma vida (cf. 1 Jn 4, 8-9). Amor del "Dios con
nosotros", el Emmanuel (cf. Mt 1,23), que ha venido a la tierra para morir
en la cruz. En el frío Portal, en medio del silencio, la Virgen Madre presiente
ya en su corazón el drama del Calvario… El Príncipe de la paz, que nace hoy en
Belén, dará su vida en el Gólgota para que en la tierra reine el amor.
La Navidad
es misterio de paz. Desde el portal de Belén se eleva hoy un llamamiento
apremiante para que el mundo no caiga en la suspicacia, la sospecha y la
desconfianza, aunque el trágico fenómeno del terrorismo acreciente
incertidumbres y temores. Los creyentes de todas las religiones, junto con los
hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y
discriminación, están llamados a construir la paz…
Junto a ti,
Virgen Madre, permanecemos en contemplación ante el pesebre donde está acostado
el Niño, para participar de tu mismo asombro ante la inmensa condescendencia de
Dios. Danos tus ojos, María, para descifrar el misterio que se oculta tras la fragilidad
de los miembros de tu Hijo. Enséñanos a reconocer su rostro en los niños de
toda raza y cultura. Ayúdanos a ser testigos creíbles de su mensaje de paz y de
amor, para que también los hombres y las mujeres de nuestro tiempo,
caracterizado aún por tensos contrastes e inauditas violencias, reconozcan en
el Niño que está en tus brazos al único Salvador del mundo, fuente inagotable
de la auténtica paz, a la que todos aspiran en lo más íntimo de su corazón.
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