Lunes 27
Enero 2014
Lunes de la
tercera semana del tiempo ordinario
Evangelio
según San Marcos 3,22-30.
Los escribas
que habían venido de Jerusalén decían: "Está poseído por Belzebul y expulsa
a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios".
Jesús los
llamó y por medio de comparaciones les explicó: "¿Cómo Satanás va a
expulsar a Satanás?
Un reino
donde hay luchas internas no puede subsistir.
Y una
familia dividida tampoco puede subsistir.
Por lo
tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede
subsistir, sino que ha llegado a su fin.
Pero nadie
puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no
lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.
Les aseguro
que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia
que profieran.
Pero el que
blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de
pecado para siempre".
Jesús dijo
esto porque ellos decían: "Está poseído por un espíritu impuro".
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
San Ambrosio
(c. 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia
Comentario
al evangelio de Lucas, 7, 91-92; SC 52
Su reinado
es indiviso y eterno.
“Un reino
que está divido contra sí mismo no puede subsistir.” (Mc 3,26) Como se decía
que él echaba a los demonios con el poder de Belzebul, príncipe de los
demonios, Jesús quería por esta palabra, demostrar que su reino es indivisible
y eterno. Por esto respondió a Pilato: “Mi reino no es de este mundo.” (Jn
18,36) Así, los que no ponen su esperanza en Cristo sino que piensan que los
demonios son expulsados por el príncipe de los demonios, éstos, dice Jesús, no
pertenecen al reino eterno...¿Cómo, si la fe está rota, el reino dividido puede
subsistir?... Si el reino de la Iglesia debe subsistir eternamente, es porque
su fe es indivisa, su cuerpo único: “Un solo Señor, una sola fe, un solo
bautismo, un solo Dios y Padre, que está sobre todos, actúa en todos y habita
en todos” (Ef 4,5-6).
¡Qué locura
sacrílega! Cuando el Hijo tomó la carne para expulsar los espíritus impuros y
arrancar el botín al príncipe de este mundo, cuando dio a los hombres el poder
de destruir el espíritu del mal, repartiendo sus despojos entre los hombres,
-marca del vencedor-, algunos llaman a los demonios en su ayuda. Y, no
obstante, como dice Lucas, Jesús es el “dedo de Dios” (Lc 11,20) o como dice
Mateo: “el Espíritu de Dios” que expulsa a los demonios. Se comprende, pues,
que el reino de Dios es indiviso como un cuerpo es indiviso, ya que Cristo está
la derecha de Dios y el Espíritu Santo se puede comparar al dedo de Dios.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
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