Lunes 06 Enero 2014
Solemnidad de la Epifanía del Señor
Ver el comentario abajo,
San Rafaél Arnaiz Barón : “Entrando en la casa, vieron al
Niño”
Evangelio según San Mateo 2,1-12.
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de
Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que
acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a
adorarlo".
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda
Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas
del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está
escrito por el Profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor
entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será
el Pastor de mi pueblo, Israel".
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de
averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense
cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que
yo también vaya a rendirle homenaje".
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían
visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el
niño.
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su
madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le
ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al
palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Rafaél Arnaiz Barón (1911-1938), monje trapense español
Escritos espirituales, 06/01/1937 (Ed. Monte Carmelo; Obras
Completas 1988)
“Entrando en la casa, vieron al Niño”
Adoración de los Reyes…poderosos de la tierra, humillan sus
cabezas ante la humilde cuna de un Niño… Oro, incienso y mirra venido de
Oriente… Ansiedad en los corazones. Polvo de los caminos recorridos de noche,
guiados por una estrella. ¿Dónde está aquél que ha nacido?... Han pasado veinte
siglos… Almas que también recorren los caminos de la tierra como los Magos de
Oriente, siguen preguntando al pasar: ¿Habéis visto al que ama mi alma?
(Can.Cant.3,3) También ahora es una estrella de luz la que iluminando nuestro
camino; nos lleva a la humildad de un Portal, y nos muestra aquello que nos ha
hecho salir “fuera de los muros de la ciudad” (He 13,13; cf Lc 16,27). Nos
enseña a un Dios, que siendo dueño de todo, de todo carece. Al creador de la
luz y calor del sol, padeciendo frío…Al que viene al mundo por amor a los
hombres, de los hombres olvidado.
También ahora como entonces, hay almas que buscan a Dios… Mas
por desgracia, no todos llegan a encontrarlo; no todos miran a la estrella que
es la fe, ni se atreven a adentrarse en esos caminos que conducen a Él, que son
la humildad, el renunciamiento, el sacrificio y casi siempre la Cruz.
Cuando esta noche en el coro, me acordaba, sin yo quererlo, de
mis días infantiles, de mi casa… de los Reyes…, mis hábitos blancos me decían
otra cosa… También yo, como los Magos, vine a buscar un Portal… Ya no soy niño,
a quien hay que dar juguetes. Las ilusiones ahora son más grandes y no son de
esta vida… Las ilusiones del mundo, como juguetes de niño, hacen feliz cuando
se esperan…, después, todo es cartón. Ilusiones del cielo… ilusión que dura la
vida y que después no defrauda. ¡Qué contentos volverían los Magos después de
haber visto a Dios! Yo también le veré..., no hay más que esperar un poco.
Pronto llegará la mañana y con ella la luz. ¡Qué feliz será el despertar!
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