____________________________________________________________
Evangelio según San Juan 20,11-18.
María se
había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al
sepulcro
y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera
y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han
llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto".
Al decir esto se dio vuelta
y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó:
"Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador
de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has
puesto y yo iré a buscarlo".
Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y
le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!".
Jesús le dijo: "No me
retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo
a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'".
María
Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le
había dicho esas palabras.
Extraído de la Biblia, Libro del
Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Homilía de un autor anónimo del siglo XIII
Meditación sobre la
pasión y la resurrección de Cristo, 38; PL 184, 766
¿Mujer, por qué lloras?” ¿A quién buscas? “Lo sabéis bien,
ángeles santos, a quién busca y a quién llora. ¿Por qué entonces, avivar su
llanto recordándole su pena? María da libre curso a su pena y a sus lágrimas ya
que se acerca el gozo de un inesperado consuelo. “Ella se volvió hacia atrás y
entonces vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.” (Jn 20,14) Una
escena llena de belleza y de bondad cuando el deseado y el buscado se muestra y
al mismo tiempo se oculta. Se oculta para ser buscado con más ardor, encontrado
con más gozo, retenido con más ansia hasta ser introducido en la casa del amor
(Ct 3,4) Es así como la Sabiduría “jugaba con el orbe de la tierra y su alegría
era estar con los hombres.” (cf Prov 8,31)
“¿Mujer, por qué lloras, a
quién estás buscando?” Tienes al que buscas y ¿lo ignoras? Tienes el gozo
auténtico de la eternidad y ¿lloras? Tienes dentro de ti al que buscas fuera.
Realmente, estás fuera de todo, llorando cerca de una tumba. Mi tumba es tu
corazón. No estoy muerto, reposo dentro de ti, vivo por toda la eternidad. Tu
alma es mi jardín. Tenías razón al pensar que era el jardinero. Como nuevo Adán,
cultivo mi paraíso y lo guardo. Tus lágrimas, tu amor y tu deseo son obra mía.
Me posees en ti sin saberlo y por esto me buscas fuera. Te me voy a mostrar
fuera para hacerte entrar en ti misma para que en el interior encuentres al que
buscas fuera.
______________________________________________________________________-
No hay comentarios:
Publicar un comentario