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Evangelio según San Juan 6,52-59.
Los judíos
discutían entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer carne?»
Jesús les dijo:
«En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su
sangre, no tienen vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre vive
de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera
comida y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre
permanece en mí y yo en él.
Como el Padre, que es vida, me envió y yo vivo
por el Padre, así quien me come vivirá por mí.
Es te es el pan que ha bajado
del cielo. Pero no como el de vuestros antepasados, que comieron y después
murieron. El que coma este pan vivirá para siempre.
Así habló Jesús en
Cafar-naúm enseñando en la sinagoga.
Extraído de la Biblia
Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
Santo Tomás de Aquino (1225-1274), teólogo dominico, doctor de la
Iglesia
Himno Eucarístico “Adorote devote”
Adórote, devotamente, Dios escondido,
Verdaderamente presente bajo
estas apariencias.
A ti se rinde mi corazón
porque, al contemplarte, me
entrego todo.
La vista, el gusto, el tacto no llegan
pero por el oído
mi fe está segura
Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios verdadero
Nada
más verdadero que la voz de la misma Verdad.
En la cruz se escondía
Dios
Aquí se esconde también el Hombre
Con todo, confieso mi fe en
Dios-Hombre
Repito la confesión del buen ladrón
No he podido, como
Tomás, contemplar tus llagas
No obstante, confieso: Tú eres mi Dios,
Dame
la fe creciente en Tu verdad,
Dame esperar en Ti, amarte a Ti.
Oh,
memorial de la muerte del Señor
Pan vivo que vivifica a los hombres
Dame
vivir por Ti
Dame gustar para siempre tu suavidad.
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