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Evangelio según San Juan 14,7-14.
Si me conocen
a mí, también conocerán al Padre. Pero ya lo conocen y lo han visto.»
Felipe
le dijo: «Señor, muéstranos al Padre, y eso nos basta.»
Jesús le respondió:
«Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces, Felipe? El
que me ve a mí ve al Padre. ¿Cómo es que dices: Muéstranos al Padre?
¿No
crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Cuando les enseño,
esto no viene de mí, sino que el Padre, que permanece en mí, hace sus propias
obras.
Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanme en esto; o si no,
créanlo por las obras mismas.
En verdad les digo: El que crea en mí hará las
mismas obras que yo hago y, como ahora voy al Pad re, las hará aún
mayores.
Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea
glorificado en su Hijo.
Y también haré lo que me pidan invocando mi
Nombre.
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Ireneo de
Lyon (c 130- c 208), obispo, teólogo y mártir
Contra las herejías 4,20, 4-5;
SC 100
“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a
Dios” (Mt 5,8). El hombre por si sólo, no verá a Dios, pero Dios será visto por
los hombres si Dios lo quiere, por quien él quiere, cuando él quiere, porque
Dios lo puede todo. Antiguamente fue visto, gracias al Espíritu según la
profecía, después fue visto, gracias al Hijo, según la adopción, y será visto en
el reino de los cielos según la paternidad. Porque el Espíritu prepara al hombre
previamente para el Hijo de Dios, el Hijo lo conduce al Padre, y el Padre le da
la incorruptibilidad y la vida eterna que consisten para cada uno en ver a
Dios.
Ya que los que ven la luz están en la luz y participan de su
resplandor, así los que ven a Dios están en Dios y participan de su esplendor.
Porque el esplendor de Dios da la vida. Por tanto, los que ven a Dios participan
en su vida.
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