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Evangelio según San Marcos 16,15-20.
Y les dijo:
«Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación.
El que
crea y se bautice, se salvará; el que se niegue a creer será condenado.
Estas
señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán
nuevas lenguas;
tomarán con sus manos serpientes y, si beben algún veneno, no
les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán
sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó
a la derecha de Dios.
Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los
lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba el mensaje con los milagros que
los acompañaban.
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Bruno de
Segni (c. 1045-1123), obispo
Comentario al Evangelio de Marcos
El Señor le dijo a los Once: “Estas señales acompañarán a los que
crean: en mi Nombre, echarán demonios; hablarán un nuevo lenguaje; tomarán a las
serpientes con las manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño; le
impondrán sus manos a los enfermos, y los enfermos recuperarán la salud”. En la
Iglesia primitiva, todos estos signos que el Señor enumera, no solo los
apóstoles, sino también muchos otros santos los cumplieron al pie de la letra.
Los paganos no habrían abandonado el culto a los ídolos si la predicación
evangélica no hubiera sido confirmada por tantos signos y milagros. De hecho,
¿no eran los discípulos de Cristo los que predicaban a “un Mesías crucificado,
escándalo para los judíos y locura de los paganos”, según la expresión de san
Pablo? (1Co 1,23)...
Pero en cuanto a nosotros, ya no necesitamos
signos y prodigios: nos basta leer o escuchar la historia de los que estuvieron
allí. Porque nosotros creemos en el Evangelio, creemos en lo que cuentan las
Escrituras.
No obstante, aún se producen señales todos los días; y
si realmente queremos prestar atención, reconoceremos que tal vez éstas tienen
más valor que los milagros materiales de otros tiempos.
Cada día los
sacerdotes dan el bautismo y hacen llamadas a la conversión: ¿no es eso cazar a
los demonios? Cada día hablan un lenguaje nuevo cuando explican las santas
Escrituras y reemplazan los antiguos escritos con la novedad del sentido
espiritual. Hace huir a las serpientes, cuando quitan lo que une a los corazones
de los pecadores con el vicio, por una dulce persuasión...; curan a los enfermos
cuando reconcilian a Dios con sus almas inválidas por medio de sus plegarias.
Tales eran los signos que el Señor había prometido para sus santos: tales son
los que se realizan aún hoy en día.
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