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Evangelio según San Marcos 10,13-16.
Algunas
personas le presentaban los niños para que los tocara, pero los discípulos les
reprendían.
Jesús, al ver esto, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños
vengan a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son
como ellos.
En verdad les digo: quien no reciba el Reino de Dios como un
niño, no entrará en él.»
Jesús tomaba a los niños en brazos e, imponiéndoles
las manos, los bendecía.
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
San León Magno
(?-c 461), papa y doctor de la Iglesia
Sermón 7º para la Epifanía, 3 4 ; SC
22 bis, PL 54, 258
Cristo ama la infancia que al principio él mismo asumió tanto en
su alma como en su cuerpo. Cristo ama la infancia que enseña humildad, que es la
norma de la inocencia, el modelo de la dulzura. Cristo ama la infancia, hacia la
que orienta la conducta de los adultos, hacia la que conduce a los ancianos y
llama a imitar su propio ejemplo a aquellos que deseen alcanzar el reino
eterno.
Pero para entender cómo es posible realizar tal conversión, y
con qué transformación él nos revierte a una actitud de niños, dejemos que san
Pablo nos instruya y nos lo diga: “Para aquel que tenga sentido común, no se
debe ser un niño pequeño en cuanto a vuestros pensamientos, sino un niño pequeño
en lo que respecta a la malicia” (1Corintios 14,20). Por lo tanto, no debemos
volver a nuestros días de infancia, ni a las torpezas del inicio, sino tomar
alguna cosa que pertenece a los años de madurez; es decir, apaciguar rápidamente
las agitaciones interiores, encontrar rápido la calma, olvidar totalmente las
ofensas, ser completamente indiferente a los honores, amar y reencontrarse
juntos, guardar la igualdad de ánimo como un estado natural. Es un gran bien no
saber cómo dañar a otros y no tener gusto por el mal...; no devolver a nadie el
mal por el mal (Pablo a los Romanos 12,17), es la paz interior de los niños, la
que le conviene a los cristianos... Es esta forma de humildad la que nos enseña
el Salvador cuando era niño y fue adorado por los magos.
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