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Evangelio según San Juan 16,5-11.
Pero ahora me
voy donde Aquel que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta adónde voy.
Se
han llenado de tristeza al oír lo que les dije,
pero es verdad lo que les
digo: les conviene que yo me vaya, porque mientras yo no me vaya el Protector no
vendrá a ustedes. Yo me voy, y es para enviárselo.
Cuando venga él, rebatirá
al mundo en lo que toca al pecado, al camino de justicia y al juicio.
¿Qué
pecado? Que no creyeron en mí.
¿Qué camino de justicia? Mi partida hacia el
Padre, ustedes ya no me verán.
¿Qué juicio? El del príncipe de este mundo: ya
ha sido condenado.
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
Santa Teresa
Benedicta de la Cruz, Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, mártir,
copatrona de Europa
Poesía, Pentecostés 1937
¿Quién eres, dulce luz que me inundas
alumbrando las tinieblas de
mi corazón?...
¿Eres Tú el Arquitecto que construye la catedral
eterna,
que se levanta de la tierra hasta el cielo?
Animadas por Ti, se
yerguen las columnas a las alturas
cimentadas, firmes, inamovibles (Ap
3,12).
Marcadas con el nombre del Dios eterno
buscan la luz, sostienen la
cúpula
que corona y perfecciona el edificio,
tu obra que abarca al mundo
entero:
¡Espíritu Santo – mano creadora de Dios!...
¿Eres Tú el dulce
cántico de amor,
del temor santo
que resuena en el trono de la Trinidad
(Ap 4,8),
en unión esponsal con todo lo que es?
la melodía jubilosa, al
unísono
que conduce cada miembro hacia la Cabeza (Ef. 4,15),
donde cada
ser recobra el sentido misterioso de si mismo
y jubiloso se derrama
en
corriente libre, desligada:
¡Espíritu Santo – júbilo eterno!
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