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Evangelio según San Juan 17,11b-19.
Yo ya no
estoy más en el mun do, pero ellos se quedan en el mun do, mientras yo vuelvo a
ti. Padre Santo, guárdalos en ese Nombre tuyo que a mí me diste, para que sean
uno como nosotros.
Cuando estaba con ellos, yo los cuidaba en tu Nombre, pues
tú me los habías encomendado, y ninguno de ellos se perdió, excepto el que
llevaba en sí la perdición, pues en esto había de cumplirse la
Escritura.
Pero ahora que voy a ti, y estando todavía en el mundo digo estas
cosas para que tengan en ellos la plenitud de mi alegría.
Yo les he dado tu
mensaje y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy
del mundo.
No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del
Maligno.
Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del
mundo.
Conságralos mediante la verdad: tu palabra es verdad.
Así como tú
me has enviado al mundo, así yo también los envío al mundo;
por ellos ofrezco
el sacrificio, para que también ellos sean consagrados en la
verdad.
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
Carta a Diogneto
(c 200)
§ 5-6; PG 2, 1174B-1175C
Los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el
lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por su modo de vivir. Ellos, en
efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un
género de vida distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al
talento y especulación de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una
enseñanza basada en autoridad de hombres.
Viven en ciudades griegas
o bárbaras, según les cupo en suerte, siguen las costumbres de los habitantes
del país, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida y, sin embargo, dan
muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, increíble. Habitan
en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos,
pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para
ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña... viven en la carne,
pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el cielo.
Obedecen las leyes establecidas, y con su modo de vivir superan estas
leyes.
Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin
conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y
enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y
ello les sirve de gloria... Son ultrajados y ellos bendicen... Para decirlo en
pocas palabras: los cristianos son en el mundo, lo que el alma es en el cuerpo.
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lindo madre, es la pura verdad, el cristiano es de corazon no de palabras AMEN
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