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Evangelio según San Juan 5,1-16.
Después de
esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto
a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo
Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
.
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho
años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así,
Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?".
El respondió: "Señor, no tengo a
nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras
yo voy, otro desciende antes".
Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y
camina".
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar.
Era un sábado,
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado:
"Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla".
El les respondió: "El
que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y camina'".
Ellos le preguntaron:
"¿Quién es ese hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y camina?'".
Pero el
enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que
estaba allí.
Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido
curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía".
El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Juan Taulero (c
1300-1361), dominico en Estrasburgo
Sermón 8, para el 1er viernes de
cuaresma
Esta piscina... representa a la persona de nuestro Señor
Jesucristo, digno de amor, y el agua removida en esta piscina, es la sangre
bendita del Hijo de Dios tan querido, Dios y hombre, que nos lavó a todos con su
sangre preciosa y que, por amor, quiere lavar a todos los que acuden a Él (1P
1,19; Ap 7,14)...
Los enfermos pueden simbolizar a los hombres
entregados al orgullo, a la cólera, al odio, a la avaricia, a la lujuria, lo que
nos da a entender que todos los enfermos de este género, que pueden lavarse en
la sangre de Cristo, serán completamente curados, si quieren sumergirse en esta
agua. Los cinco pórticos de esta piscina pueden representar, en cierto sentido,
las cinco heridas sagradas de nuestro Señor, por las cuales y en las cuales
todos nosotros hemos sido salvados... Bajo estos pórticos de la piscina se
albergaban un gran número de enfermos, y el que descendía a la piscina, en
cuanto se agitaba el agua, quedaba completamente curado. ¿Qué significan pues
esta agitación y este contacto, sino que el Espíritu Santo desciende desde lo
alto sobre el hombre, y toca el interior del hombre, provocando allí una gran
agitación, y que el interior de este hombre verdadera y completamente ha
cambiado? No prueba más las cosas que le gustaban antes; y lo que le
horrorizaba, ahora es su goce.
El desprecio, la pobreza exterior
e interior, la renuncia, la vida interior, la humildad, el despego de todas las
cosas creadas: he aquí lo que hace ahora su mayor felicidad. Cuando este
contacto se efectua, el enfermo, es decir el hombre exterior, desciende por
completo al fondo de la piscina, y se lava en Cristo, en su sangre preciosísima
y, por la virtud de este contacto, seguramente queda curado, como también está
escrito en otro lugar: "todos los que le tocaban quedaron curados" (Mt 14,36).
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