=====================================================================
Evangelio según San Mateo 7,7-12.
Jesús dijo a
sus discípulos: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les
abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que
llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da
una piedra?
¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
Si ustedes, que
son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial
dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los
demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los
Profetas.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Santo Tomás de
Aquino (1225-1274), dominico, teólogo, doctor de la Iglesia
Compendio
teológico, 2,1
Cuando la petición se dirige a un hombre, se debe primero
expresar el deseo y la necesidad por la que ruega. Tiene por objeto también
doblegar el corazón al que se pide, hasta hacerlo ceder. Más, estas dos cosas no
tienen razón de ser cuando la oración se dirige a Dios. Cuando oramos no tenemos
que inquietarnos por expresar a Dios nuestros deseos o nuestras necesidades, ya
que Dios lo sabe todo (Mt 6,8)... No obstante, la oración nos es necesaria para
obtener la gracia de Dios; El caso es que ejerce una influencia sobre el que
ruega, con el fin de que considere sus propias pobrezas e incline su alma a
desear con fervor y espíritu filial lo que espera obtener por la oración. Se
hace, por esto, capaz de recibirlo...
La oración nos hace cercanos a
Dios ya que nuestras almas se elevan hacia él, conversan afectuosamente con él y
lo adoran en espíritu y en verdad (Jn 4,23) Esta intimidad adquirida en la
oración incita al hombre a la oración confiada. Por esto está escrito en los
salmos: “Yo te invoco, oh Dios, porque tú me respondes.” (Sal 16,6) El salmista
es acogido por Dios al inicio de la oración, luego ora con una confianza mayor.
Así que en nuestra oración a Dios, la frecuencia o la insistencia no están fuera
de lugar, antes bien son agradables a Dios; porque hay “necesidad de orar
siempre sin desanimarse.” (Lc 18,1) y en otro lugar, el Señor nos invita “pedid
y recibiréis; buscad y encontraréis, llamad, y os abrirán.” (Lc 11,9)
=====================================================================
No hay comentarios:
Publicar un comentario