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Evangelio según San Juan 7,1-2.10.25-30.
Después de
esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos
intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
Sin
embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en
secreto, sin hacerse ver.
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a
quien querían matar?
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada!
¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
Pero
nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie
sabrá de dónde es".
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó:
"¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por
mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen.
Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
Entonces
quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había
llegado su hora.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de
Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Juan de
la Cruz (1542-1591), carmelita descalzo, doctor de la Iglesia
Cántico
espiritual, estrofa 1
¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el
ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras
ido.
Es como si dijera: Verbo, Esposo mío, muéstrame el lugar donde
estás escondido. En lo cual le pide la manifestación de su divina esencia;
porque el lugar donde está escondido el Hijo de Dios es, como dice san Juan (1,
18), el seno del Padre, que es la esencia divina, la cual es ajena de todo ojo
mortal y escondida de todo humano entendimiento; que por eso Isaías (45, 15),
hablando con Dios, dijo: Verdaderamente tú eres un Dios escondido.
De
donde es de notar que, por grandes comunicaciones y presencias, y altas y
subidas noticias de Dios que un alma en esta vida tenga, no es aquello
esencialmente Dios, ni tiene que ver con él, porque todavía, a la verdad, le
está al alma escondido, y por eso siempre le conviene al alma sobre todas esas
grandezas tenerle por escondido y buscarle escondido, diciendo: ¡Adónde te
escondiste? Porque ni la alta comunicación ni presencia sensible es cierto
testimonio de su graciosa presencia, ni la sequedad y carencia de todo eso en el
alma, lo es de su ausencia en ella. Por lo cual el profeta Job (9, 11) dice: “Si
viniere a mí no le veré, y si se fuere no le entenderé”.
En lo cual
se ha de entender que, si el alma sintiere gran comunicación o sentimiento o
noticia espiritual, no por eso se ha de persuadir a que aquello que siente es
poseer o ver clara y esencialmente a Dios, o que aquello sea tener más a Dios o
estar más en Dios, aunque más ello sea; y que si todas esas comunicaciones
sensibles y espirituales faltaren, quedando ella en sequedad, tiniebla y
desamparo, no por eso ha de pensar que la falta Dios más así que
así,...
El intento principal del alma en este verso no es sólo pedir
la devoción afectiva y sensible, en que no hay certeza ni claridad de la
posesión del Esposo en esta vida, sino principalmente la clara presencia y
visión de su esencia en que desea estar certificada y satisfecha en la
otra.
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