-----------------------------------------------------------------------------------------
Evangelio según San Juan 8,31-42.
Jesús dijo a
aquellos judíos que habían creído en él:
"Si ustedes permanecen fieles a mi
palabra, serán verdaderamente mis discípulos:
conocerán la verdad y la
verdad los hará libres".
Ellos le respondieron: "Somos descendientes de
Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces:
'Ustedes serán libres'?".
Jesús les respondió:
"Les aseguro que todo el que
peca es esclavo del pecado.
El esclavo no permanece para siempre en la casa;
el hijo, en cambio, permanece para siempre.
Por eso, si el Hijo los libera,
ustedes serán realmente libres.
Yo sé que ustedes son descendientes de
Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes.
Yo
digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de
su padre".
Ellos le replicaron: "Nuestro padre es Abraham".
Y Jesús les
dijo:
"Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él.
Pero ahora
quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios.
Abraham no hizo eso.
Pero ustedes obran como su padre".
Ellos le dijeron:
"Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es
Dios".
Jesús prosiguió:
"Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque
yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me
envió.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Concilio Vaticano
II
Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual, “Gaudium et Spes”,
§16-17
En lo más profundo de su conciencia descubre el hombree la
existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe
obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón,
advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz
esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su
corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será
juzgado personalmente (Rm 2,14-16). La conciencia es el núcleo más secreto y el
sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena
en el recinto más íntimo de aquélla.
La orientación del hombre hacia
el bien sólo se logra con el uso de la libertad, la cual posee un valor que
nuestros contemporáneos ensalzan con entusiasmo. Y con toda razón. Con
frecuencia, sin embargo, la fomentan de forma depravada, como si fuera pura
licencia para hacer cualquier cosa, con tal que deleite, aunque sea mala. La
verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina (Gn 1,26) en el hombre.
Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión (Si 15,14) para
que así busque espontáneamente a su Creador y, adhiriéndose libremente a éste,
alcance la plena y bienaventurada perfección. La dignidad humana requiere, por
tanto, que el hombre actúe según su conciencia y libre elección...
___ El hombre logra esta dignidad cuando, liberado totalmente de la
cautividad de las pasiones, tiende a su fin con la libre elección del bien y se
procura medios adecuados para ello con eficacia y esfuerzo crecientes. La
libertad humana, herida por el pecado, para dar la máxima eficacia a esta
ordenación a Dios, ha de apoyarse necesariamente en la gracia de Dios. ___
------------------------------------------------------------------------------------------
No hay comentarios:
Publicar un comentario