Evangelio según San Mateo 19,23-30.
Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les
aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos.
Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por
el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos".
Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y
dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo:
"Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible".
Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes que
nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a
nosotros?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que en la
regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de
gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para
juzgar a las doce tribus de Israel.
Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o
hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como
herencia la Vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de
los últimos serán los primeros.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la
Iglesia
Homilía 5 sobre el Evangelio.
«He aquí que nosotros hemos dejado todo por seguirte»
Vosotros habéis entendido, mis queridos hermanos, que
Pedro y Andrés han abandonado sus redes para seguir al Redentor a la primera
voz de su llamada (Mt 4, 20)... Puede ser que alguno se diga todo bajo: Para
obedecer a la llamada del Señor, ¿ que es lo que estos dos pescadores han
abandonado, ellos que no tenían casi nada? Pero en esta materia, nosotros
debemos considerar las disposiciones del corazón antes que la fortuna. Ha
dejado mucho, el que nada retenía para él; ha dejado mucho el que ha abandonado
todo, lo mismo si es poca cosa. Nosotros que poseemos, lo conservamos con
pasión, y esto que no tenemos, lo perseguimos nosotros con el deseo. Sí, Pedro
y Andrés han dejado mucho, puesto que el uno y el otro han abandonado el deseo
de poseer. Ellos han abandonado mucho, puesto que han renunciado a sus bienes y
también han renunciado a sus codicias. Siguiendo al Señor, ellos han renunciado
a todo lo que habrían podido desear si no le hubieran seguido.
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