Evangelio
según San Lucas 12,39-48.
Entiéndanlo
bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría
perforar las paredes de su casa.
Ustedes
también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos
pensada".
Pedro
preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para
todos?".
El Señor le
dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá
al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento
oportuno?
¡Feliz aquel
a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro
que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este
servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los
servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor
llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma
suerte que los infieles.
El servidor
que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró
conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel
que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al
que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le
reclamará mucho más.
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
Beata Teresa
de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
“Algo bello
para Dios”, p. 73
“Dichoso
aquel que cuando llegue su dueño, lo encuentre en su trabajo”
Señor muy
amado, haz que pueda verte hoy y cada día en la persona de tus enfermos y,
cuidándolos, servirte. Si te escondes bajo la figura desagradable del colérico,
del descontento, del arrogante, haces que todavía pueda reconocerte y decir:
"Jesús, tú mi paciente, qué dulce es servirte".
Señor, dame
esta fe que ve con claridad, y entonces mi tarea jamás será monótona, siempre
me brotará la alegría cuando me preste a los caprichos y responda a los deseos
de todos los pobres que sufren…
Mi Dios, ya
que eres mi Jesús paciente, dígnate ser también para mí un Jesús de paciencia,
indulgente con mis faltas y que tiene en cuenta la intención, porque es
quererte y servirte, querer y servir a cada uno de tus enfermos. Señor, aumenta
mi fe (Lc 17,5), bendice mis esfuerzos y mi tarea, ahora y para siempre.
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_OCTUBRE 24.....2.013
Evangelio
según San Lucas 12,49-53.
Yo he venido
a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!
Tengo que
recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla
plenamente!
¿Piensan
ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a
traer la división.
De ahora en
adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y
dos contra tres:
el padre
contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija
contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
Catecismo de
la Iglesia católica
§ 696.
728-730
«He venido a
prender fuego en el mundo»
Los símbolos del Espíritu Santo: el fuego.
Mientras que el agua significaba el nacimiento y la fecundidad de la Vida dada
en el Espíritu Santo, el fuego simboliza la energía transformadora de los actos
del Espíritu Santo. El profeta Elías que «surgió como el fuego y cuya palabra
abrasaba como antorcha» (Sir 48,1), con su oración, atrajo el fuego del cielo
sobre el sacrificio del monte Carmelo, figura del fuego del Espíritu Santo que
transforma lo que toca. Juan Bautista «que precede al Señor con el espíritu y
el poder de Elías» (Lc 1,17), anuncia a Cristo como el que «bautizará en el
Espíritu Santo y el fuego» (Lc 3,16), Espíritu del cual Jesús dirá: «He venido
a traer fuego sobre la tierra y ¡cuánto
desearía que ya estuviese encendido!». Bajo la forma de lenguas «como de
fuego», como el Espíritu se posó sobre los discípulos la mañana de Pentecostés
y los llenó de él (Hch 2,3-4). La
tradición espiritual conservará este simbolismo del fuego como uno de los más
expresivos de la acción del Espíritu Santo: «No extingáis el Espíritu» (1Te
5,19)...
Jesús no revela plenamente el Espíritu
Santo hasta que él mismo no ha sido glorificado por su Muerte y su
Resurrección... Solamente cuando ha llegado la hora en que él va a ser
glorificado, Jesús promete la venida del Espíritu Santo, ya que su Muerte y su
Resurrección serán el cumplimiento de la Promesa hecha a los Padres: el
Espíritu de Verdad, el otro Paráclito, será dado por el Padre en virtud de la
oración de Jesús; será enviado por el Padre en nombre de Jesús; Jesús lo
enviará de junto al Padre porque él ha salido del Padre...
Por fin llega la hora de Jesús: Jesús
entrega su Espíritu en las manos del Padre en
el momento
en que por su Muerte es vencedor de la muerte, de modo que «resucitado de los
muertos por la Gloria del Padre» (Rm 6,4), en seguida da a sus discípulos el
Espíritu Santo dirigiendo sobre ellos su aliento (Jn 20,22).
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OCTUBRE...25....2.013
Evangelio
según San Lucas 12,54-59.
Dijo también
a la multitud: "Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes
dicen en seguida que va a llover, y así sucede.
Y cuando
sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
¡Hipócritas!
Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no
saben discernir el tiempo presente?
¿Por qué no
juzgan ustedes mismos lo que es justo?
Cuando vas
con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un
acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y
el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel.
Te aseguro
que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo".
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
Concilio
Vaticano II
Gaudium et
Spes, 1,4,10
Interpretar
el tiempo presente
Los gozos y
las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo,
sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas,
tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente
humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está
integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu
Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva
de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima
y realmente solidaria del genero humano y de su historia… Por ello, el Concilio
Vaticano II, tras haber profundizado en el misterio de la Iglesia, se dirige
ahora no sólo a los hijos de la Iglesia católica y a cuantos invocan a Cristo,
sino a todos los hombres…
Para cumplir
esta misión es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la
época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a
cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la
humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura… Es
necesario por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus
esperanzas, sus aspiraciones y el sesgo dramático…
Afectados
por tan compleja situación, muchos de nuestros contemporáneos difícilmente
llegan a conocer los valores permanentes y a compaginarlos con exactitud al
mismo tiempo con los nuevos descubrimientos. La inquietud los atormenta, y se
preguntan, entre angustias y esperanzas, sobre la actual evolución del mundo.
El curso de la historia presente en un desafío al hombre que le obliga a
responder.
Cree la
Iglesia que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre su luz y su
fuerza por el Espíritu Santo a fin de que pueda responder a su máxima vocación…
Igualmente cree que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se
halla en su Señor y Maestro.
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_OCTUBRE...26.....2.013
Evangelio
según San Lucas 13,1-9.
En ese
momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos
galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios.
El les
respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque
eran más pecadores que los demás?
Les aseguro
que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.
¿O creen que
las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran
más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?
Les aseguro
que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera".
Les dijo
también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña.
Fue a buscar frutos y no los encontró.
Dijo entonces
al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los
encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'.
Pero él
respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de
ella y la abonaré.
Puede ser que
así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'".
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
San León
Magno (?-c. 461), papa y doctor de la Iglesia
20 sermón
sobre la Pasión; SC 74 bis (trad. SC p. 245 rev.)
Si no os
convertís
Esforcémonos
en estar asociados a la resurrección de Cristo y pasar de la muerte a la vida
mientras todavía estamos en este cuerpo. Porque, para todo hombre, pasar por
una conversión, de cualquiera naturaleza que sea, pasar de un estado a otro,
significa el fin de algo – no ser más lo que era - y el comienzo de otro - ser
lo que no era. Pero es importante saber por qué se muere y para quién vive,
porque hay una muerte que hace vivir y una vida que mata.
Y es
justamente en este mundo efímero, donde hay que buscar lo uno y lo otro; de la
calidad de nuestras acciones terrenas, dependerá la diferencia de las
retribuciones eternas. Muramos pues al diablo y vivamos para Dios; muramos al
pecado para resucitar a la justicia; qué desaparezca el hombre viejo para que
nazca el ser nuevo.
Ya que,
según la palabra de la Verdad, "Nadie puede servir a dos señores" (Mt
6,24), tomemos como ejemplo no al que hace tropezar a los que están de pie para
llevarles a la ruina, sino al que ayuda a levantar a los que caen, para
conducirles a la gloria.
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_OCTUBRE.....27.....2.013
Evangelio
según San Lucas 18,9-14.
Y
refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás,
dijo también esta parábola:
"Dos
hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.
El fariseo,
de pie, oraba así: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás
hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano.
Ayuno dos
veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas'.
En cambio el
publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los
ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: '¡Dios mío, ten piedad
de mí, que soy un pecador!'.
Les aseguro
que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo
el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
San Agustín
(354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Discurso
sobre los salmos, Salmo 85, 2-3
“Dios mío,
ten compasión de mí que soy un pecador.”
“Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy
humilde y pobre.” (Sal 85,1) El Señor no inclina su oído al rico sino al pobre
y miserable, al que es humilde y confiesa sus faltas, al que implora la
misericordia. No se inclina al satisfecho que se jacta y se envanece como si
nada le faltara y que dijo: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como el
resto de los hombres,... ni como ese publicano.” (Lc 18,11) El rico fariseo
exhibía sus méritos, el pobre publicano confesaba sus pecados.
Todos los que rechazan el orgullo son
pobres delante de Dios y sabemos que Dios tiende su oído hacia los pobres y los
indigentes. Reconocen que su esperanza no puede apoyarse ni en oro o plata ni
en sus bienes que, por un tiempo, enriquecen su morada... Cuando un hombre
menosprecia en sí todo aquello que infla el orgullo es pobre ante Dios. Dios
inclina hacia él su oído porque conoce los sufrimientos de su corazón.
Aprended, pues, a ser pobres e indigentes,
teniendo o no teniendo bienes de este mundo. Uno puede encontrar a un mendigo
orgulloso y a un rico convencido de su miseria. Dios se niega a los orgullosos,
tanto si van vestidos de seda o cubiertos de harapos. Otorga su gracia a los
humildes, sean o no notables de este mundo. Dios mira lo interior: aquí examina
y juzga. Tú no ves la balanza de Dios. Tus sentimientos, tus proyectos, los
mete en el platillo... ¿Hay a tu alrededor o dentro de ti algún objeto que
estás tentado a retener para ti?
¡Recházalo! Que sólo Dios sea tu seguridad.
¡Estad hambrientos de Dios para que él os sacie!
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_OCTUBRE......28......2.013
Evangelio
según San Lucas 6,12-19.
En esos
días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración
con Dios.
Cuando se
hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el
nombre de Apóstoles:
Simón, a
quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe,
Bartolomé,
Mateo,
Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote,
Judas, hijo
de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar con
ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una
gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la
región costera de Tiro y Sidón,
para
escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados
por espíritus impuros quedaban curados;
y toda la
gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
Concilio
Vaticano II
Constitución
dogmática sobre la Iglesia « Lumen gentium », § 24-25
«Había
allí... una muchedumbre venida de toda
Judea, de Jerusalén, de Tiro y de Sidón, que habían llegado para
escucharle»
Los Obispos,
en su calidad de sucesores de los Apóstoles, reciben del Señor a quien se ha
dado toda potestad en el cielo y en la tierra, la misión de enseñar a todas las
gentes y de predicar el Evangelio a toda criatura, a fin de que todos los
hombres logren la salvación por medio de la fe, el bautismo y el cumplimiento
de los mandamientos.
Para el
desempeño de esta misión, Cristo el Señor prometió a sus Apóstoles el Espíritu
Santo, a quien envió de hecho el día de Pentecostés desde el cielo para que,
confortados con su virtud, fuesen sus testigos hasta los confines de la tierra
ante las gentes, pueblos y reyes. Este encargo que el Señor confió a los
pastores de su pueblo es un verdadero servicio, y en la Sagrada Escritura se
llama muy significativamente "diakonía", o sea ministerio...
Entre los
oficios principales de los Obispos se destaca la predicación del Evangelio.
Porque los Obispos son los pregoneros de la fe que ganan nuevos discípulos para
Cristo y son los maestros auténticos, es decir, herederos de la autoridad de
Cristo, que predican al pueblo que les ha sido encomendado la fe que ha de
creerse y ha de aplicarse a la vida, la ilustran con la luz del Espíritu Santo,
extrayendo del tesoro de la Revelación las cosas nuevas y las cosas viejas, la
hacen fructificar y con vigilancia apartan de la grey los errores que la
amenazan.
Los Obispos,
cuando enseñan en comunión por el Romano Pontífice, deben ser respetados por
todos como los testigos de la verdad divina y católica; los fieles, por su
parte, tienen obligación de aceptar y adherirse con religiosa sumisión del
espíritu al parecer de su Obispo, en materias de fe y de costumbres cuando él
la expone en nombre de Cristo.
(Referencias
bíblicas: Mt 28,18-20; Mc 16,15-16; Ac 1,8; 2,1s; 9,15; 1,17.25; Mt 13,52)
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_OCTUBRE......29.....2.013
Evangelio
según San Lucas 13,18-21.
Jesús dijo
entonces: "¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo?
Se parece a
un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en
un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas".
Dijo
también: "¿Con qué podré comparar el Reino de Dios?
Se parece a
un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que
fermentó toda la masa".
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
San Juan
Crisóstomo (c. 345-407), sacerdote en Antioquía después obispo de Constantinopla,
doctor de la Iglesia
Homilias
sobre los Hechos de los Apóstoles, n° 20
Ser levadura
en la masa
Nada hay más
frío que un cristiano que no se preocupe de la salvación de los demás.No puedes
excusarte con la pobreza, pues aquella viuda que echó dos monedas de cobre te
acusará. Y Pedro decía: No tengo plata ni oro. El mismo Pablo era tan pobre que
frecuentemente pasaba hambre y carecía del alimento necesario.
No puedes
aducir tu baja condición, pues aquéllos eran también humildes, nacidos de baja
condición. Tampoco vale el afirmar que no tienes conocimientos, pues tampoco
ellos los tenían. Ni te escudes detrás de tu debilidad física, pues también
Timoteo era débil y sufría frecuentemente de enfermedades.Todos pueden ayudar
al prójimo con tal que cumplan con lo que les corresponde.
¿No veis los
árboles infructuosos, cómo son con frecuencia sólidos, hermosos, altos,
grandiosos y esbeltos? Pero, si tuviéramos un huerto, preferiríamos tener
granados y olivos fructíferos antes que esos árboles; esos árboles pueden
causar placer, pero no son útiles, e incluso, si tienen alguna utilidad, es muy
pequeña. Semejantes son aquellos que sólo se preocupan de sí mismos…
¿Cómo, me
pregunto, puede ser cristiano el que obra de esta forma? Si el fermento
mezclado con la harina no transforma toda la masa, ¿acaso se trata de un
fermento genuino? Y, también, si acercando un perfume no esparce olor, ¿acaso
llamaríamos a esto perfume?
No digas:
“No puedo influir en los demás”, pues si eres cristiano de verdad es imposible
que no lo puedas hacer… No digas que es una cosa imposible; lo contrario es
imposible….No puede ocultarse la luz de los cristianos, no puede ocultarse una
lámpara tan brillante.
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_OCTUBRE ...30....2.013
Evangelio
según San Lucas 13,22-30.
Jesús iba
enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona
le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?". El
respondió:
"Traten
de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar
y no lo conseguirán.
En cuanto el
dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán
a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de
dónde son ustedes'.
Entonces
comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras
plazas'.
Pero él les
dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el
mal!'.
Allí habrá
llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a
todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán
muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el
banquete del Reino de Dios.
Hay algunos
que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y
serán los últimos".
Extraído de
la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el
comentario del Evangelio por :
Concilio Vaticano
II
Declaración
sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas “Nostra
Aetate”, 4
“Veréis a
Abraham, Isaac y Jacob y todos los profetas en el reino de Dios”
Al
investigar el misterio de la Iglesia, este Sagrado Concilio recuerda los
vínculos con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido con
la raza de Abraham. Pues la Iglesia de Cristo reconoce que los comienzos de su
fe y de su elección se encuentran ya en los Patriarcas, en Moisés y los
Profetas, conforme al misterio salvífico de Dios. Reconoce que todos los
cristianos, hijos de Abraham según la fe (Ga 3,7), están incluidos en la
vocación del mismo Patriarca y que la salvación de la Iglesia está místicamente
prefigurada en la salida del pueblo elegido de la tierra de esclavitud. Por lo
cual, la Iglesia no puede olvidar que ha recibido la Revelación del Antiguo
Testamento por medio de aquel pueblo, con quien Dios, por su inefable misericordia
se dignó establecer la Antigua Alianza, ni puede olvidar que se nutre de la
raíz del buen olivo en que se han injertado las ramas del olivo silvestre que
son los gentiles. Cree, pues, la Iglesia que Cristo, nuestra paz, reconcilió
por la cruz a judíos y gentiles (Rm 11,17s). y que de ambos hizo una sola cosa
en sí mismo (Ef 2,14s)..
La Iglesia
tiene siempre ante sus ojos las palabras del Apóstol Pablo sobre sus hermanos
de sangre, "a quienes pertenecen la adopción y la gloria, la Alianza, la
Ley, el culto y las promesas; y también los Patriarcas, y de quienes procede
Cristo según la carne" (Rom., 9,4-5), hijo de la Virgen María. Recuerda
también que los Apóstoles, fundamentos y columnas de la Iglesia, nacieron del
pueblo judío, así como muchísimos de aquellos primeros discípulos que
anunciaron al mundo el Evangelio de Cristo.
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_OCTUBRE....31....2.013
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