Evangelio según San Mateo 22,1-14.
Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo:
"El Reino de los Cielos se parece a un rey que
celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los
invitados, pero estos se negaron a ir.
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de
decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis
terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'.
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se
fueron, uno a su campo, otro a su negocio;
y los demás se apoderaron de los servidores, los
maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas
para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está
preparado, pero los invitados no eran dignos de él.
Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos
los que encuentren'.
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a
todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de
convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales,
encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta.
'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje
de fiesta?'. El otro permaneció en silencio.
Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y
manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de
dientes'.
Porque muchos son llamados, pero pocos son
elegidos".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del
Norte), doctor de la Iglesia, Padre de la Iglesia Latina
Sermón 90,5-6.
«El vestido de boda»
¿Cuál es el vestido de boda, el traje nupcial? El
Apóstol nos dice:»Los preceptos no tienen otro objeto que el amor, que brota
del corazón limpio, de la buena conciencia y de la fe sincera»(1Tm 1,5). Este
es el traje de fiesta. Pero no un amor cualquiera, pues muchas veces parecen
amarse incluso hombres cómplices de una mala conciencia. Pero en ellos no hallamos
ese amor. Pero estos que se someten juntos al bandidaje, a los maleficios,
estos que se reúnen comediantes del amor, cocheros y gladiadores, se aman
generalmente entre ellos, pero no es la caridad que nace de un corazón puro, de
la buena conciencia y de la fe sincera: pues, un amor así es el traje de
fiesta.
Revestios pues del traje nupcial, si es que aún no lo
tenéis. Ya vosotros habéis entrado en la sala del festín, podéis acercaros a la
mesa del Señor, pero no tenéis todavía el honor del esposo, el traje nupcial:
buscáis aún vuestros intereses y no los de Jesucristo. El vestido nupcial tiene
como finalidad honrar la unión conyugal, es decir, al Esposo y la Esposa.
Conocéis al Esposo: es Cristo. Conocéis a la Esposa: es la Iglesia. Rendid
honor a la que es esposa, rendid honor también al que es el esposo.
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