Evangelio según San Lucas 4,38-44.
Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La
suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella.
Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y
esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.
Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados
de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno
de ellos, los curaba.
De muchos salían demonios, gritando: "¡Tú eres el
Hijo de Dios!". Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos
sabían que era el Mesías.
Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar
desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían
retenerlo para que no se alejara de ellos.
Pero él les dijo: "También a las otras ciudades
debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido
enviado".
Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Catecismo de la Iglesia Católica
309-310
“Al llegar Jesús a la casa de Pedro, encontró a la
suegra de éste acostada con fiebre.” (Mt 8,14)
Si Dios Padre todopoderoso, Creador del mundo ordenado
y bueno, tiene cuidado de todas sus criaturas, ¿por qué existe el mal? A esta
pregunta tan apremiante como inevitable, tan dolorosa como misteriosa no se
puede dar una respuesta simple. El conjunto de la fe cristiana constituye la
respuesta a esta pregunta: la bondad de la creación, el drama del pecado, el
amor paciente de Dios que sale al encuentro del hombre con sus Alianzas, con la
encarnación redentora de su Hijo, con el don del Espíritu, con la congregación
de la Iglesia, con la fuerza de los sacramentos, con la llamada a una vida
bienaventurada que las criaturas son invitadas a aceptar libremente, pero a la
cual, también libremente, por un misterio terrible, pueden negarse o rechazar.
No hay un rasgo del mensaje cristiano que no sea en parte una respuesta a la
cuestión del mal.
¿Por qué Dios no creó un mundo tan perfecto que en él
no pudiera existir ningún mal? En su poder infinito, Dios podría siempre crear
algo mejor (cf S.Tomás de A., s. Th. I, 25,6). Sin embargo, en su sabiduría y
bondad infinitas, Dios quiso libremente crear un mundo “en estado de vía” hacia
su perfección última. Este devenir trae consigo en el designio de Dios, junto
con la aparición de ciertos seres, la desaparición de otros; junto con lo más
perfecto lo menos perfecto; junto con las construcciones de la naturaleza
también las destrucciones. Por tanto, con el bien físico existe también el mal
físico, mientras la creación no haya alcanzado su perfección. (cf S. Tomás de
A. S. Gent. 3,71)
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