Evangelio según San Lucas 9,43b-45.
Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios.
Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus
discípulos:
"Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del
hombre va a ser entregado en manos de los hombres".
Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les
estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús
acerca de esto.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Orígenes (c.185-253), presbítero, teólogo
Tratado de los Principios, II, 6,2 ; PG 11, 210
“Ellos no entendían estas palabras”
Entre las cosas sublimes y las maravillas que se
pueden decir de Cristo hay una que sobresale de todas las demás y excede
absolutamente la capacidad de admiración del hombre y la fragilidad de nuestra
inteligencia mortal no es capaz de comprender ni imaginar. Y es que la
omnipotencia de la majestad divina, la Palabra misma del Padre, la misma
Sabiduría de Dios, por la que todas las cosas fueron creadas –lo visible y lo
invisible—(cf Col 1,16) se deja contener en los límites de este hombre que se
manifestó en Judea. Esta es nuestra fe. Pero todavía hay más. Creemos que la
sabiduría de Dios se ha encerrado en el seno de una mujer, que ha nacido entre
llantos y gemidos comunes a todos los recién nacidos. Y sabemos que después de
todo esto, Cristo ha conocido la angustia ante la muerte hasta el punto de
exclamar: “Siento una tristeza mortal.” (Mt 26,38) Fue arrastrado hacia una
muerte ignominiosa...aunque sabemos que el tercer día resucitó...
Realmente, dar a entender estas verdades a los oídos
humanos, intentar expresarlas con palabras, excede la capacidad del lenguaje
humano... y probablemente el de los ángeles.
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