-----------------------------------------------------------------------
Evangelio según San Mateo 10,1-7.
Jesús convocó
a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y
de curar cualquier enfermedad o dolencia.
Los nombres de los doce Apóstoles
son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego,
Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
Felipe y Bartolomé; Tomás y
Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón, el Cananeo, y
Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
A estos Doce, Jesús los envió con
las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna
ciudad de los samaritanos.
Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del
pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está
cerca.
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
Beato Juan Pablo
II (1920-2005), papa
Carta encíclica “Redemptoris Missio”, § 42 (trad. ©
Libreria Editrice Vaticana)
El hombre contemporáneo cree más a los
testigos que a los maestros; cree más en la experiencia que en la doctrina, en
la vida y los hechos que en las teorías. El testimonio de vida cristiana es la
primera e insustituible forma de la misión: Cristo, de cuya misión somos
continuadores, es el “Testigo” por excelencia (Ap 1, 5; 3, 14) y el modelo del
testimonio cristiano.
La primera forma de testimonio es la vida misma
del misionero, la de la familia cristiana y de la comunidad eclesial, que hace
visible un nuevo modo de comportarse. El misionero que, aun con todos los
límites y defectos humanos, vive con sencillez según el modelo de Cristo, es un
signo de Dios y de las realidades trascendentales. Pero todos en la Iglesia,
esforzándose por imitar al divino Maestro, pueden y deben dar este testimonio,
que en muchos casos es el único modo posible de ser misioneros.
El
testimonio evangélico, al que el mundo es más sensible, es el de la atención a
las personas y el de la caridad para con los pobres y los pequeños, con los que
sufren. La gratuidad de esta actitud y de estas acciones, que contrastan
profundamente con el egoísmo presente en el hombre, hace surgir unas preguntas
precisas que orientan hacia Dios y el Evangelio. Incluso el trabajar por la paz,
la justicia, los derechos del hombre, la promoción humana, es un testimonio del
Evangelio, si es un signo de atención a las personas y está ordenado al
desarrollo integral del hombre.
----------------------------------------------------------------------------
No hay comentarios:
Publicar un comentario