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Evangelio según San Mateo 12,46-50.
Todavía
estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban
afuera, trataban de hablar con él.
Alguien le dijo: "Tu madre y tus hermanos
están ahí afuera y quieren hablarte".
Jesús le respondió: "¿Quién es mí
madre y quiénes son mis hermanos?".
Y señalando con la mano a sus
discípulos, agregó: "Estos son mi madre y mis hermanos.
Porque todo el que
hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana
y mi madre".
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
Jean-Jacques
Olier (1608-1657), fundador de los Sulpicianos
Carta nº 30
Yo veía esta admirable obra maestra
salida de las manos de Dios, la Santa Virgen, llena del Espíritu Santo desde su
nacimiento…, y las operaciones que el Espíritu Santo hacía en ella y cómo se le
comunicaba en plenitud. Y consideraba a esta santa alma de María dando a Dios
Padre, desde su nacimiento, todo lo que le es debido. Me parecía verla
ofreciéndose a Dios y ofreciendo, con ella, a toda la Iglesia, como sabiendo que
un día sería su Madre; de manera que, en esta voluntad, estábamos comprendidos
todos nosotros, santificados y consagrados a Dios por la ofrenda que María había
hecho de sí misma consagrando a Dios todo lo que era y lo que sería para
siempre. Según lo que veía, me pareció que nosotros debíamos ratificar esta
ofrenda, dedicarnos a Dios tal como ella se había dedicado, y consagrarnos a él
con la misma fidelidad que ella lo había hecho, por ella y por nosotros. ¡Qué
gozo en el corazón de Dios, me decía a mi mismo, por una ofrenda tan santa como
la de la Virgen María! ¡Qué dulce presente el de un corazón tan amoroso y tan
ancho que, él solo contiene más amor y presenta más obsequios que los que le
hacen los ángeles todos juntos! Porque María presenta a Dios su alma que
contiene a Jesús y a toda la Iglesia…
Oh Santa Virgen,
verdadera mansión de Dios, en la que está comprendida toda la Iglesia, no se
puede expresar la gloria y la grandeza de vuestra alma. Es tan amable a los ojos
de Dios que quienquiera que os conozca…esperará
misericordia.
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