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Evangelio según San Mateo 10,16-23.
Yo los envío
como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y
sencillos como palomas.
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los
tribunales y los azotarán en las sinagogas.
A causa de mí, serán llevados
ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los
paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué
van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,
porque
no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en
ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte,
y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán
morir.
Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que
persevere hasta el fin se salvará.
Cuando los persigan en una ciudad, huyan
a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no
acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del
hombre.
Extraído de la Biblia Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
San Ignacio de
Antioquía (?-c. 110), obispo y mártir
Carta a Policarpo (69-155, santo,
obispo y mártir), 1-3; SC 10
Te exhorto por la gracia de la cual estás
revestido que sigas adelante en tu curso y en exhortar a todos los hombres para
que puedan ser salvos. Reivindica tu cargo con toda diligencia de carne y de
espíritu. Procura que haya unión, pues no hay nada mejor que ella. Soporta a
todos, como el Señor te soporta. Toléralo todo con amor, tal como haces.
Entrégate a oraciones incesantes. Pide mayor sabiduría de la que ya tienes. Sé
vigilante, y evita que tu espíritu se adormile. Habla a cada hombre según la
manera de Dios. Sobrelleva las dolencias de todos, como un atleta perfecto. Allí
donde hay más labor, hay mucha ganancia. Si amas a los entendidos, esto no es
nada que haya que agradecérsete. Más bien somete a los más impertinentes por
medio de la mansedumbre. No todas las heridas son sanadas por el mismo ungüento.
Suaviza los dolores agudos con fomentos. Sé prudente como la serpiente en todas
las cosas e inocente siempre como la paloma. Por esto estás hecho de carne y
espíritu, para que puedas desempeñar bien las cosas que aparecen ante tus ojos;
y en cuanto a las cosas invisibles, ruega que te sean reveladas, para que no
carezcas de nada, sino que puedas abundar en todo don espiritual. Los tiempos te
lo requieren, como los pilotos requieren vientos, o un marino zarandeado por la
tormenta (busca) un asilo, para poder llegar a Dios. Sé sobrio, como atleta de
Dios. El premio es la incorrupción y la vida eterna, con respecto a la cual ya
estás persuadido. En todas las cosas te soy afecto, yo y mis cadenas, que tú
estimaste. No te desmayes por los que parecen ser dignos de crédito y, pese a
todo, enseñan doctrina extraña. Mantente firme como un yunque cuando lo golpean.
A un gran atleta le corresponde recibir golpes y triunfar. Pero por amor de Dios
hemos de soportar todas las cosas, para que El nos soporte a nosotros. Sé, pues,
más diligente de lo que eres. Marca las estaciones. Espera en Aquel que está por
encima de toda estación, el Eterno, el Invisible, que se hizo visible por amor a
nosotros, el Impalpable, el Impasible, que sufrió por amor a nosotros, que
sufrió en todas formas por amor a nosotros.
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