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Evangelio según San Mateo 13,36-43.
Entonces,
dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le
dijeron:
"Explícanos la parábola de la cizaña en el campo".
El les
respondió:
"El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
el campo
es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los
que pertenecen al Maligno,
y el enemigo que la siembra es el demonio; la
cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se
arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin
del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su
Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal,
y los arrojarán en
el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Entonces los
justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos,
que oiga!
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por :
Catecismo de la
Iglesia Católica
§ 760-769
“El mundo fue creado en vistas a la
Iglesia”, decían los cristianos de los primeros tiempos. (Hermas) Dios creó al
mundo en vistas a la comunión de vida con él, comunión que se realiza por la
convocación de los hombres en Cristo y esta “convocación” (ecclesia) es la
Iglesia. La Iglesia es el fin de toda cosa, y las vicisitudes dolorosas, como la
caída de los ángeles y el pecado del hombre, los permitió Dios como ocasión y
medio para desplegar toda la fuerza de su brazo (Lc 1,51) toda la medida de amor
que quería entregar al mundo: “Lo mismo que la voluntad de Dios es un acto y
esta voluntad se llama “mundo”, así su intención es la salvación de los hombres,
y ésta se llama Iglesia” (Clemente de Alejandría).
En el mismo instante
en que el hombre comete el pecado que destruye la comunión del hombre con Dios y
entre ellos mismos, empieza la convocación del pueblo de Dios: la convocación de
la Iglesia es, para decirlo de alguna manera, la reacción de Dios al caos
provocado por el pecado. Esta reunificación se realiza secretamente en el seno
de todos los pueblos. “En cualquier nación, el que respeta a Dios y obra
rectamente le es grato.” (Hch 10,35) La convocación remota del pueblo de Dios
empieza con la vocación de Abrahán al que Dios promete que será padre de una
multitud de pueblos (Gn 12,2) La preparación inmediata comienza con la elección
de Israel como pueblo de Dios (Ex 19,5). Por su elección, Israel debe ser el
signo de la convocación futura de todas las naciones. (Is 2,2)...
Compete al Hijo realizar en la plenitud del tiempo el plan de salvación
de su padre. Este es el motivo de su misión... Cristo inaugura el reino de los
cielos en la tierra. La Iglesia “es el reino de Cristo misteriosamente presente
ya ahora” (Vaticano II, LG3)... “La Iglesia...llegará a su consumación al final
del los tiempos.” (cf LG 48) cuando el retorno de Cristo glorioso... La Iglesia
espera ansiosa esta venida del reino en plenitud. Esta consumación gloriosa de
la Iglesia, y a través de ella, la del mundo, no se realizará sin grandes
pruebas. Sólo así “todos los justos, desde Adán, desde Abel, el justo, hasta el
último elegido se encontrarán reunidos en la Iglesia universal junto al Padre”
(LG 2).
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