------------------------------------------------------
Evangelio según San Lucas 9,18-24.
Un día Jesús
se había apartado un poco para orar, pero sus discípulos estaban con él.
Entonces les preguntó: «Según el parecer de la gente, ¿quién soy yo?»
Ellos
contestaron: «Unos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías, y otros que
eres alguno de los profetas antiguos que ha resucitado.»
Entonces les
preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro respondió: «Tú eres el
Cristo de Dios.»
Jesús les hizo esta advertencia: «No se lo digan a
nadie».
Y les decía: «El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser
rechazado por las autoridades judías, por los jefes de los sacerdotes y por los
maestros de la Ley. Lo condenarán a muerte, pero tres días después
resucitará.»
También Jesús decía a toda la gente: «Si alguno quiere seguirme,
que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me
siga.
Les digo: el que quiera salvarse a sí mismo, se perderá; y el que
pierda su vida por causa mía, se salvará.
Extraído de la Biblia
Latinoamericana.
Leer el comentario del Evangelio por :
Santa Teresa Benedicta de la Cruz [Édith Stein] (1891-1942), carmelita,
mártir, copatrona de Europa
“El amor a la Cruz” meditación del 24/11/1934
El peso de la cruz, que Cristo ha
cargado, es la corrupción de la naturaleza humana con todas sus consecuencias de
pecado y sufrimiento, con las cuales la castigada humanidad está abatida.
Sustraer del mundo esa carga, ése es el sentido del vía crucis. No se trata,
pues, de un recuerdo simplemente piadoso de los sufrimientos del Señor cuando
alguien desea el sufrimiento. La expiación voluntaria es lo que nos une más
profundamente y de un modo real y auténtico con el Señor. Y ésa nace de una
unión ya existente con Cristo. Pues la naturaleza humana huya del sufrimiento…
Sólo puede aspirar a la expiación quien tiene abiertos los ojos del espíritu al
sentido sobrenatural de los acontecimientos del mundo; esto resulta posible sólo
en los hombres en los que habita el Espíritu de Cristo… Ayudar a Cristo a llevar
la cruz proporciona una alegría fuerte y pura… De ahí que la preferencia por el
camino de la cruz no signifique ninguna repugnancia ante el hecho de que el
Viernes Santo ya haya pasado y la obra de redención haya sido consumada.
Solamente los redimidos, los hijos de la gracia, pueden ser portadores de la
cruz de Cristo. El sufrimiento humano recibe fuerza expiatoria sólo si está
unido al sufrimiento de la cabeza divina. Sufrir y ser felices en el
sufrimiento, estar en la tierra, recorrer los sucios y ásperos caminos de esta
tierra, y con todo reinar con Cristo a la derecha del Padre; reir y llorar con
los hijos de este mundo, y con los coros de los ángeles cantar
ininterrumpidamente alabanzas a Dios: ésta es la vida del cristiano hasta el día
en que rompa el alba de la eternidad.
--------------------------------------------------------------------------------------
No hay comentarios:
Publicar un comentario